Argentina-Croacia: Sampaoli busca imponer su esquema a los jugadores

El segundo partido de la Selección argentina en el Mundial está a la vuelta de la esquina. El choque ante Croacia define muchas cosas, entre ellas prácticamente la continuidad en Rusia 2018, definición que se pensaba que llegaría más adelante en el torneo y no tan rápido. Jorge Sampaoli y el plantel nacional deben ajustar el funcionamiento después del pobre empate ante Islandia en el debut. En eso sigue trabajando el DT: en convencer a los jugadores de que su esquema funcionará.

Sabido es que a Sampaoli le gusta la línea de tres en defensa, pero que cuando asumió en la celeste y blanca la tuvo que desechar ya que el grupo de futbolistas que habitualmente es convocado se siente más cómodo con cuatro en el fondo. Esa fue la primera de varias concesiones que hizo el casildense en pos de agradar al plantel.

Sampaoli también tuvo que retroceder en otras elecciones, priorizando las sugerencias que le llegaban desde la “mesa chica”, como nombres en la lista de 23 o quiénes son titulares. Gracias a ella, alma fundamental del equipo, Argentina evitó un papelón gigantesco y juega la Copa del Mundo.

Tras el 1-1 apático ante los Vikingos, el director técnico decidió que era hora de escucharse a sí mismo nuevamente y plasmar en la cancha lo que imagina en su cabeza. Sin pedidos de nadie. Sin embargo, la tarea más difícil no pasa por hacer entender cómo es el esquema que él pretende, sino convencer a los jugadores de que es la mejor opción.

Como en muchos trabajos, un grupo de personas puede decidir el futuro de una situación que involucra a más personas. Un capricho puede tirar todo abajo como así también pueden ser los que contagien al resto para llegar lejos. Todo pasa por cómo se llega a ése selecto estrato. Para que los nubarrones del cielo que hay puertas para adentro en la concentración no deriven en un temporal, sino en calma y cielo despejado.

Sampaoli lo sabe, y es por eso que además de las horas de entrenamiento que tuvo para aceitar el esquema y los nombres, pasó largo tiempo charlando con los referentes, con la “mesa chica”, explicando y convenciendo para que se suban a su barco y lleven adelante la idea. Aunque no los convenza del todo.

Las conversaciones no pueden haberse alejado demasiado de un libreto imaginado: “Nos quedan cada vez menos oportunidades y ante Croacia nos jugamos todo, porque después no dependemos de nosotros. Lo que ustedes me propusieron lo hicimos muchas veces; ahora es tiempo de que confíen en mí. Dénme bola que vamos a ganar”.

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