Caminó 6 kilómetros desangrándose por el monte para huir de un ataque

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Hace unos días, la rutina de Ramón Alberto Espínola (41) tuvo un giro inesperado al ser víctima de una emboscada de la cual, mediante su astucia, pudo sobrevivir y contar la historia.

Es que, según relató, cuando llegaba al campo en San Pedro en el cual se dedica a la cría de ganado junto a la dueña de la propiedad, fue interceptado por dos sujetos que lo hirieron a matar.

Espínola logró escapar, pero ahora aguarda una cirugía para no perder la movilidad en su mano izquierda como consecuencia de los machetazos que recibió. Mientras tanto, dialogó con El Territorio y narró la violenta historia.

Escapar de la muerte
El hombre contó que, durante la semana, él vive prácticamente en soledad en la estancia de unas 300 hectáreas en Colonia Primavera, a unos 33 kilómetros de San Pedro, donde trabaja en la cría de 300 cabezas de ganado, y que los viernes busca a su familia para compartir la vida de campo hasta el domingo, cuando vuelve a llevar a su esposa e hijos hasta su casa en el barrio Santa Rosa.

Justamente, fue el pasado domingo 13 de mayo, cerca de las 19.40, cuando recibió el ataque del cual sobrevivió de milagro en el portón de ingreso a la chacra.
“El domingo los traigo nuevamente para que puedan mis hijos ir a la escuela, pero jamás pensé estar a la vera de la muerte, casi me desangré. Trabajé mucho la parte psicológica, sino me hubiera muerto en el intento de huir en busca de ayuda en un lugar donde el vecino más cercano está a dos kilómetros. Tuve que caminar seis para encontrar a alguien”, fueron las primeras palabras de su relato.

Y continuó: “Al abrir el portón, me sale un sujeto y me alumbra el rostro. Pensé que podrían ser guardaparques por estar limitando con la biósfera. Primero el tipo modificaba la voz, pero luego lo reconocí. ‘Qué hacés ahí Javier’, le dije, porque él me había hecho changas en la chacra días atrás, pero me negó ser él. Ahí me di cuenta que era una emboscada. Miro y venía otro que me amenazaba con dispararme en la boca. Ahí recibí los primeros machetazos”.

El hombre recordó que en esa instancia forcejó con los sujetos y logró huir dejando abandonada la camioneta en la que se movilizaba y llegó hasta una vivienda que está a dos kilómetros del ingreso a la chacra.

Sin embargo, al llegar notó que un tercer delincuente lo estaba esperando, por lo que no pudo ocultarse en esa casa y tuvo que recurrir a un segundo e improvisado plan. Empezó a correr en sentido hacia Colonia San Lorenzo, atravesando montes, potreros y arroyos en medio de la oscuridad y la desesperación.

Su situación, según contó, era dramática. Tenía el brazo herido y perdía mucha sangre, a tal punto que en varios momentos sintió desvanecerse.
En esas condiciones, recorrió seis kilómetros, hasta que se encontró con una persona en motocicleta que le prestó ayuda.

“Llamamos no sé cuántas veces a la Policía y no atendían, entonces a los Bomberos y rápido nos encontraron una ambulancia. Además de mi salud, mi preocupación era la gente que estaba allá -por la chacra-, porque no sabía si le habían hecho algo o si estaban vivos. Ahí di aviso a la comisaría. Después me trasladaron a Eldorado a las 2 de la mañana, recibí el alta a la semana y recién ahí realicé la denuncia”, expresó Espínola.

El hombre señaló que, a partir de las sospechas y los datos aportados por él, el último 17 de mayo la Policía detuvo a Javier, uno de los sindicados atacantes, quien declaró y confesó que actuó en complicidad de dos familiares suyos para saldar una deuda, cuya existencia Espínola niega.

La víctima no encuentra explicación a lo ocurrido, ya que nunca había vivido una situación similar. Hasta el momento, se esperan las órdenes de detención para los otros dos involucrados en la agresión.

Espínola añadió que, luego del ataque, en la chacra se realizó un conteo de ganado y constataron la faltante de doce vacunos, como así también que dos animales registran la cola cortada, aunque esta situación aún no fue formalizada en una denuncia.

De Tierra del Fuego a San Pedro
Ramón Espínola nació en San Pedro, tiene una esposa y cinco hijos. Vivió un tiempo en Tierra del Fuego, pero hace unos años decidió regresar a su pueblo de origen para llevar una vida más tranquila junto a su familia.

Las heridas sufridas en el antebrazo izquierdo fueron tan profundas que alcanzaron a cortar cuatro tendones y a provocarle fractura ósea. Este cuadro lo obliga a someterse a una cirugía el próximo miércoles, sin garantía de recuperación total.

El hombre espera recuperar los movimientos de la mano, ya que la lesión no sólo lo afecta laboralmente sino también psicológicamente.
“No puedo mover la mano. Eso afecta no sólo en el laburo, sino en todos los sentidos. Uno a veces ve a una persona que se quedó sin una mano pero está viva, sólo que es muy difícil vivir con una sola mano. Uno cuidando lo poco que logró hacer y correr con médicos o abogados, atrasa todo”, enfatizó.

Si bien el temor de que vuelva a ocurrir un ataque semejante está latente, al igual que el recuerdo de haberse encontrado cara a cara con la muerte, su deseo es seguir adelante con el emprendimiento que le permite sostener a su familia.

“La verdad que me quisieron liquidar. Vi la muerte cuando comencé a perder mucha sangre, comencé a temblar y si bien esto de la mano es muy doloroso, estar vivo y poder contar da ganas de no abandonar, de seguir con esta vida que volvimos a tener, de paz, de estar tranquilos en el campo y en mi pueblo. Qué voy a hacer sino. Creo que uno no le debe nada a nadie, no tiene que temer, sólo espero que la Justicia haga bien su trabajo para saber qué hay detrás de esto”, culminó emocionado.

el territorio

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