¿Cómo surgió la costumbre de arrojar monedas en fuentes o pozos?

Aunque en la actualidad no es algo tan común, en algunos lugares todavía perdura la tradición de arrojar una moneda a una fuente o pozo y pedir un deseo. Si nunca has tenido la oportunidad, seguramente alguno de tus padres lo hizo. ¿Pero, cómo apareció esta tradición?

Como suele suceder en estos casos, la información disponible ha llegado hasta nosotros a través de las leyendas. Se dice que los indicios más antiguos de esta costumbre se remontan a un periodo en que el continente europeo estaba dominado por tribus nómadas. En aquella época, mucho antes de la aparición del cristianismo y del inicio de nuestra era, estos grupos sociales pasaban la vida recorriendo el continente, y nunca les resultó fácil localizar agua apta el consumo.

Cuando llegaban a encontrar una fuente del vital líquido, tenían la creencia de que era un obsequio de los dioses y tenían que agradecerlo de alguna forma. Así, se dice que lanzaban una moneda como pago por el agua. Sin embargo, incluso después que estos grupos nómadas se establecieron en pequeños asentamientos (que después se convertirían en grandes ciudades) en los que levantaron las primeras fuentes y cavaron los primeros pozos, la costumbre prevaleció.

Cada fuente con su deidad.

Para especificar cual deidad protegía a cada fuente, estas personas empezaron a dejar una estatua (que era la representación del dios en cuestión) en un lugar cercano, y después estos sitios fueron tomados como lugares de culto. Posteriormente se convirtieron en santuarios. Se llegó el momento en que no arrojaban más monedas para agradecer por el agua, pues ahora les resultaba más fácil localizarla, pero la costumbre seguía vigente como una forma de calmar la ira de los dioses o para que respondieran las peticiones de las personas.

Fuente dedicada a Coventina.

En el Reino de Northumbria, una antigua región de Inglaterra, un pozo muy famoso era el que dedicaron a Coventina, la diosa celta de los pozos y nacientes de agua. En este lugar se localizaron aproximadamente 20 mil monedas de diferentes épocas del Imperio Romano. Curiosamente, la mayoría de estas monedas eran de baja denominación, como nuestras monedas de 50 centavos, por ejemplo.

Restos del Pozo de Pen Rhys.

Sin embargo, los dioses del pasado no solo querían monedas. También en Inglaterra tenemos el Pozo de Pen Rhys, en las inmediaciones de Oxford. Allí, las personas arrojaban trozos de su vestimenta en lugar de monedas. Como la creencia era que esta agua tenía poderes sanadores, solían arrojar toda clase de botones y fragmentos de ropa de personas enfermas, con la esperanza de que esto sirviera para que recuperaran la salud. La creencia en el poder curativo de este lugar se extendió hasta el siglo XVIII.

La fuente de la fortuna y el amor.

En nuestros días, esa creencia sobre los dioses ya está en completo desuso, pero las personas siguen arrojando monedas en fuentes o pozos para pedir algo a cambio. Sin lugar a dudas, el lugar donde este fenómeno puede apreciarse con mayor intensidad es la Fontana di Trevi – fuente de Trevi -, ubicada en Roma, Italia. Dado que es uno de los destinos turísticos más frecuentados del país, todos los días se extraen de esta fuente alrededor de 3,000 € en monedas.

Fontana di Trevi en Roma, Italia.
Construido sobre la intersección de tres vías, este lugar surgió en el siglo XIX y marcaba el final de un acueducto de 21 kilómetros de longitud. Lo llamaban Acqua Vergine, gracias a una leyenda en la que supuestamente una mujer había indicado a los constructores romanos el punto exacto donde encontrarían una naciente de agua para abastecer a la ciudad.

Escena de la película La fuente del deseo (1954)
En la Fontana di Trevi, la tradición de arrojar monedas es un poco diferente. Allá, se debe arrojar la moneda por encima del hombro, para que algún día se pueda volver a Roma. En 1954, el filme “La fuente del deseo” (titulada originalmente “Three Coins in the Fountain”) presentó una variante de la leyenda: si se arrojaba una segunda moneda por encima del hombro, la persona se enamoraría de un ciudadano de Roma. Y cuando una tercera moneda era arrojada, se consolidaría el matrimonio. Desde entonces, la cantidad de turistas arrojando monedas a este lugar no ha hecho más que aumentar.

Contando las monedas.

Evidentemente, recoger 3,000 € todos los días es un auténtico negocio en el que no se ha invertido prácticamente nada. Así, todos los días la fuente se cierra por un lapso de tiempo y las monedas que han arrojado aquí son recolectadas por una organización caritativa llamada Caritas, que pertenece a la iglesia católica.

Posteriormente, las monedas se secan, se limpian, se separan según la denominación y son depositadas en un banco a una cuenta utilizada para comprar alimentos para los necesitados y mantener refugios de personas enfermas de SIDA. Pero no todo es color de rosa: hace algunos años la policía romana aprendió a un grupo de personas que solía extraer el dinero de la fuente para ganar dinero sin esforzarse. Desde entonces, las colectas para la caridad se dispararon en un 30%.

Aunque en el pasado se creía que estas aguas otorgaban salud a las personas que bebían de la fuente, en la actualidad no es una práctica recomendable, sobre todo si tomamos en cuenta la cantidad de personas que circulan por estas áreas todo el tiempo. Lo más sano es evitarlo.

Fuente: https://www.taringa.net/posts/imagenes/20075250/Como-surgio-la-costumbre-de-arrojar-monedas-en-fuentes.html

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