Debemos empezar a plantearnos cómo relacionarnos con las inteligencias artificiales

El valor del negocio global derivado de la Inteligencia Artificial (IA) ascenderá a un total de 1,2 billones de dólares en el 2018, con un incremento del 70 por ciento desde 2017, de acuerdo con Gartner, Inc. Y el valor de todo el negocio entorno a la IA alcanzará 3,9 billones de dólares en 2022.

Cada vez estaremos más rodeados de inteligencias no humanas que nos prestarán apoyo en la conducción, la redacción de crónicas, las decisiones judiciales y un largo etcétera. Ante este nuevo panorama, no solo deberemos empezar a plantearnos cómo relacionarnos con todas estas nuevas inteligencias, sino exigir transparencia en los algoritmos que subyacen a las mismas.

La buena IA

¿Qué objetivos y motivaciones tendrán estas máquinas ultrainteligentes? ¿Cómo gestionarlas? ¿Cómo interactuaremos con ellas? ¿Cómo nos influirán? ¿Cómo influiremos en ellas? Son muchas las cuestiones que aún debemos despejar, y habremos de hacerlo perentoriamente, a medida que se vayan produciendo distintos avances. También habremos de trazar diversos escenarios y convenir cómo los afrontaremos.

Nick Bostrom, director del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford, alude a diversos argumentos para que nos conduzcamos con prudencia ante la IA, tal y como escribe en su libro Superinteligencia: caminos, peligros, estrategias:

Ante la perspectiva de una explosión de la inteligencia, nosotros los humanos somos como niños que juegan con una bomba. Tal es la desproporción entre el poder de nuestro juguete y la inmadurez de nuestra conducta. La superinteligencia es un reto para el que no estamos preparados y no lo estaremos hasta de aquí a mucho tiempo. No tenemos idea de cuándo se va a producir la explosión, pero si nos acercamos el aparato al oído podemos oír un leve tic-tac, tic-tac.

Para contribuir a esta reflexión sobre lo que nos espera y los retos a los que deberemos enfrentarnos, se celebran cada vez de forma más habitual encuentros multidisciplinares, para abordar el tema desde ámbito filosófico hasta el tecnológico. Con ese ánimo tendrán lugar unas charlas a las que han tenido la gentileza de invitarme.

Promovido por la Asociación Mi Valor Universal y organizado por la Universidad de Málaga, el 10 y el 11 de julio tendrá lugar en Ronda, España, un Encuentro de Especialistas enfocado en el diálogo sobre Ética de la Inteligencia Artificial y Big Data. El Encuentro de Especialistas llamado La Buena Inteligencia Artificial abordará, entre otros asuntos, las implicaciones éticas y legales de la conducción autónoma, abordará los cambios que la creciente relevancia de la IA tendrá en el mercado laboral, así como el surgimiento de nuevas profesiones.

Patrocinado por el Banco de Santander y por la Asociación Internacional de Parques Tecnológicos y Científicos (IASP), el Curso de Verano de la Universidad de Málaga destacará este asunto emergente: la necesidad de un efoque ético sobre las tecnologías de crecimiento acelerado y de gran impacto económico y social.

El primer Simposio, el que tengo el placer de moderar, será Inteligencia Artificial y Ciencia Ficción: Un ejercicio ético, ¿y épico?, donde moderaré a los siguientes participantes: Andrés Contreras (especialista en BigData, Machine Learning e Inteligencia Artificial), Asunción Gómez Pérez (Doctorado y Catedrática en la Universidad Politécnica de Madrid y miembro del grupo de sabios de la estrategia del gobierno español para la Intenligencia Artificial, Jesús Fernández L. (Profesor de Ingeniería de Sistemas y Automática en la Universidad de Málaga) y Joaquín García Weill (Filósofo por la UMA y Cofundador MiVu Lab).

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