El misterio de la fuente de agua santa

En Palmera Boca (municipio de San Pedro), a unos 200 metros de la ruta nacional 14, se esconde una fuente de agua cristalina, conocida como agua santa. Es que, según cuentan, en el lugar había aparecido la imagen de la Virgen María, lo que para los creyentes resultó ser una señal divina, por lo que consideraron esa fuente como milagrosa.

Antes de 1970, cuando la historia se propagó, fueron cientos de feligreses los que por el lugar pasaron movidos por la fe. Sin embargo, con el tiempo el lugar perdió protagonismo y ahora sus propietarios pretenden rescatar la naciente y ponerla al servicio de quienes recurran a ella en busca de sanación.

La mística vivencia fue relatada a El Territorio por María Barreto, hija del ya fallecido dueño del espacio donde se encuentra la naciente. Según recordó la mujer, allí vivía una partera y médica natural, Mariona Vergara, quien era muy conocida y había asistido a más de 1.500 partos. Para entender lo ocurrido y el porqué de tal atribución al líquido, Barreto comenzó contando que la zona se vio fuertemente modificada luego del asfaltado de la ruta nacional 14.

“Acá antes habían muchas piedras, inmensas, y de un hueco afloraba con burbujas el agua, y por eso primero llamaban a este lugar Paso Raso, por los planchones de piedra por donde cruzaba el agua. Había un matorral de tacuaras y palmeras que cubría la vertiente; un día esa mujer encontró sobre esa agua una virgen, tallada en algo similar a una piedra. Por su fe y don que tenía consideró que fue una señal y que ese manantial permitiría muchos milagros. Venía gente de todos lados y decían que el agua era muy milagrosa”, indicó María.

Luego de unos años, la partera se mudó a San Antonio, donde falleció llevando consigo la imagen que había encontrado. Fue allí cuando unos pioneros intentaron hacer del lugar un santuario. Entre ellos estaban Juan Juañuk y López Guerra. Como era numerosa la concurrencia, los hombres construyeron tres fuentes y un nicho donde colocaron la escultura de la Virgen María. El tiempo pasó y ambos fallecieron sin poder concretar el sueño.

La obra de la ruta nacional 14 hizo desaparecer las piedras, que fueron cubiertas por la tierra, y uno de los propietarios previos a que la familia de Barreto adquiera ese pedazo de tierra, desquiciado por un problema de salud, incendió el altar y taló todo lo verde que había sobre la fuente. Sin embargo, ni la tierra, las más extensas sequías, ni la deforestación hicieron que en momento alguno la fuente se secara. Otra de las características es la transparencia y color del vital líquido.
En este sentido, María busca preservar el lugar, volver a plantar árboles porque, de por sí, el agua es un elemento bendito.

“Esta es cristalina, trasparente, un color celeste al parecer, y es un agua pura, que se puede tomar. Tenemos otras vertientes acá, pero el agua tiene un gusto a hierro y acumula un segmento marrón; aquella agua no tiene ningún oxidado, es pura, por algo será, nunca se secó pero ahora quiero plantar las tacuaras, palmeras, limpiar el caudal, poner bancos, mesas, y de esa forma concretar el proyecto que era muy valorado y sagrado para Don Juan y López Guerra y será una manera de mantener más viva la memoria de mi fallecido padre”.

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