Incendio en la chacra 100: El quebranto de una abuela de 91 años y su nieto

Por Mauro Parrotta
redaccion@territoriodigital.com
Con una taza con mate cocido y galleta, sentada, con una frazada, un pañuelo en su cabeza y una caja en sus manos dibujadas con arrugas, como lejos del ruido y del humo, del hollín que invadió el barrio, la abuela Bernarda no encontraba consuelo de lo sucedido horas antes.
Bernarda Espinoza tiene 91 años. Vivía con su nieto, Ramón Pedro Espinoza, en una de las piezas de alquiler que se consumieron por completo en el incendio que se registró entre la noche del último jueves y este viernes 13 de abril, en la chacra 100 de Santa Rita, el barrio también conocido como Villa Hollywood.
“Me sacaron mi pensión… no tengo nada señora…”, fue la respuesta en voz baja y concreta de Bernarda a la asistente social de la Policía. Pero a diferencia de otros que dejaron todo para escapar del fuego, la abuela sí tenía su documento de identidad. Y buscó pacientemente en la tapa de la caja y lo encontró. Su nieto, changarín, dijo no poder ayudar mucho más de lo que venía haciendo para que su abuela esté mejor. Nadie entiende porqué le sacaron su pensión. Una vecina dijo que Anses, hace unos tres años, “de un día para el otro” la dejaron sin la pensión.
Bernarda pasó la noche en la casa de la vecina María Elsa, una mujer que asistió a siete familias que quedaron sin techo y en la nada, después de tener poco, antes del incendio. María Elsa se quebró y lloró. Necesitaba el abrazo de otras mujeres, de otras vecinas para poder seguir ayudando a los que, como la abuela, no saben qué será de sus vidas en las próximas horas, días y quizás semanas.
En el incendio de al menos una vivienda y unas 16 piezas de alquiler, dejaron en la calle a 10 familias y 30 personas que no tenían mucho hasta entonces. Un colapso eléctrico generó chispazos y luego el fuego. Las llamas superaron los tres metros de alto. El drama entre los pobres otra vez presente.
Los que alguna vez tenían algo, fueron alojados en el salón de la parroquia Santa Rita y de Nuestra Señora de la Asunción, en la chacra 101.
Entre los dos salones, 23 personas, entre adultos mayores, niños de entre 2 y 14 años, bebés y madres embarazadas, esperaban por las donaciones de ropa, colchones y mamaderas, para volver a empezar, aunque sin saber cuándo.
fuente: el territorio
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