Infraestructura obsoleta y falta de empleados hacen colapsar el puente

El puente San Roque González de Santa Cruz no da respiro y su funcionamiento volvió a transformar el viaje entre Encarnación y Posadas en un duro recorrido para cualquier ser humano que intentó atravesarlo bajo los 35°C que ayer azotaron a la capital provincial. A los problemas que ya se enumeraron en la edición de ayer, como las largas colas por el cuello de botella que se genera en el acceso al país, se sumaron protestas de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y una falla técnica en el tren internacional, que complicaron aún más la jornada.

Mientras tanto, desde el gobierno nacional prometen, otra vez, que se ampliará la cantidad de casillas para el paso. Aunque para esto habrá que esperar, como mínimo, hasta el segundo semestre de este año. Pero mientras se desarrolla esta solución edilicia, tan prometida en años anteriores pero aún no concretada, se espera que desde el gobierno nacional se tomen medidas tendientes a agilizar el paso con la infraestructura existente.

Tal como se indicó ayer en este medio, el principal problema que frenó el tránsito en las noches y madrugadas de esta semana fue la poca cantidad de casillas abiertas para el acceso al país. Según denunciaron turistas que atravesaron el viaducto esta semana, por momentos sólo funciona una de las cuatro casillas instaladas. Esto, claramente, generó el cuello de botella que derivó en colas de más de cinco kilómetros con demoras de entre seis y siete horas.

No hay gente en la Aduana
El paso fronterizo entre Posadas y Encarnación es el más transitado del país, superando al de Puerto Iguazú y Foz do Iguazú y al del Aeropuerto de Ezeiza. No obstante esto, cuenta con menos personal de Aduanas que cualquiera de esos dos accesos al país.

Trabajadores de la Dirección de Migraciones explicaron que quien dispone la apertura o cierre de casillas para el acceso al país es el personal dependiente de la Dirección de Aduanas. Y que en esa dependencia hay escasez de personal y por ello no se pueden habilitar todos los accesos durante las 24 horas.

“Los retrasos en el puente no se debe a falta de personal de Migraciones, nosotros estamos a disposición pero no podemos habilitar más casillas porque dependemos de tener personal de Aduanas y no hay. La gente se agarra con nosotros y nosotros tenemos personal y estamos a disposición siempre, pero no podemos habilitar casillas sin personal aduanero”, explicó Martín Ayala, delegado de Migraciones de ATE, en charla con El Territorio.

A esto, además, se debe sumar la falta de infraestructura. Como dato para el análisis sirve tener en cuenta que el paso fronterizo se proyectó en la década del 90 con un tránsito de unas 10.000 personas diarias. Hoy ese cifra llega a triplicarse. “El ingreso al país tiene cuatro casillas y no hay más lugar para poner más, es una estructura obsoleta”, afirmó Ayala.

El referente sindical de Migraciones explicó además que “en el ingreso al país el trámite de documentos lo hacemos rápido y es similar a la salida, pero el aduanero tiene que controlar qué se trae, si es legal o ilegal, y ahí se junta el que está volviendo de vacaciones y el que fue a comer a Paraguay, que también hay que revisar porque no sabés si puede o no traer algo”, indicó.

Caos bajo el sol
Ayer, a los problemas ya mencionados por el cuello de botella en la cabecera Argentina, se sumaron otros problemas que transformaron la zona del puente en un caos. En primer lugar un desperfecto en el tren internacional obligó a parar el servicio por cuatro horas y provocó que la gente que esperaba por cruzar de esa manera se viera obligada a hacerlo en taxi o en colectivo. Esto provocó que una larga fila de gente se formara a lo largo de la zona de salida peatonal del país, cubriendo más de 200 metros de banquina.

El caos generado por peatones, autos particulares, taxis, colectivos y una protesta de empleados del Estado nucleados en ATE que cortó el tránsito por unas horas transformaron la zona del puente en “tierra de nadie”, según se quejaron varios turistas que intentaban pasar la frontera en autos particulares.

En este marco, los taxistas aprovecharon y se hicieron el día cobrando “500 pesos por persona para estar del otro lado en 15 minutos”, según aseguró un trabajador del volante, quien dijo poder subir por viaje entre tres y cuatro personas, llegando a recaudar en un cruce unos 2.000 pesos. El carril exclusivo para taxis, motivo de protestas hace algunos días atrás, es el que les da el beneficio de un cruce tan rápido, beneficio del que se aprovechan para cobrar un viaje de no más de cinco kilómetros como si fueran un viaje de más de 20 kilómetros por persona.

En medio de este caos, hay vecinos que están convocando, a través de redes sociales, a una marcha al puente para el lunes al mediodía, para así pedir medidas que reviertan la situación de caos.

Preocupación en Encarnación
Las autoridades encarnacenas se muestran preocupadas por lo que sucede del lado argentino del puente internacional. No sólo por la situación de la gente, sino porque el cuello de botella del acceso a la Argentina genera largas filas de autos en tierras guaraníes.

En ese sentido, Miguen Ángel Viveros, director de tránsito de Encarnación, dialogó con Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 ayer por la mañana y manifestó que “para nosotros es una sobrecarga por el tiempo que tienen que hacer la fila y que la hagan en suelo paraguayo me parece bien en el sentido que estando en tierra firme tengan la posibilidad de ser asistidos en cuestiones de salud o si necesitan agua, es diferente estar sobre el puente donde no hay absolutamente nada”, destacó Viveros.

Además comentó: “Tenemos personal destinado especialmente para ciertas actividades como la cobertura de la playa que no se puede abandonar, en el circuito comercial donde hay mucha afluencia de personas, la fila sería como un trabajo complementario pero siempre estamos previendo personal para lo que se necesite y estamos cubriendo con catorce o quince agentes”.

Por su parte, la responsable de la Secretaría de Turismo de Encarnación, Olga Fischer, cuestionó que “el trato que se dio y se sigue dando a las personas en el puente es totalmente inhumano, con interminables horas de espera para el cruce, sin baños, sin un lugar para comprar alimentos, sin resguardo del sol y la lluvia”.

Fischer se mostró indignada ya que supo que existen menos casillas de atención en la cabecera argentina a raíz de que los funcionarios se encuentran de vacaciones en plena temporada alta; estos permisos debieron ser reorganizados a fin de no afectar el servicio, según expuso ante el portal Itapúa en Noticias.

Fuente: El Territorio

Compartinos en...

Ultimos comentarios

Diario Misiones no se responsabiliza por los comentarios de terceros.