La lucha por los ferrys cumple 28 años

La lucha por los ferrys cumple hoy 28 años. Tiempos de sudor y lágrimas donde nunca claudicó el reclamo para que vuelvan a resurgir y sean el brillante transporte que unió personas, sueños y deseos.

Los ferrobarcos Ezequiel Ramos Mejía y Roque Sáenz Peña llegaron desde Escocia a Posadas el 18 de octubre de 1913. “Hoy en día son únicos en el mundo entero, porque son los únicos a leña que existen. Fueron creados especialmente para Misiones”, recordó Analía Colazo Bidegain, referente de la Asociación de Ferroaficionados Posadas.

La función de los ferrys fue cruzar trenes de pasajeros y de carga de Posadas a Encarnación. También en la guerra del Chaco en Paraguay sirvieron para socorrer a los heridos. A su vez, en 1983 asistieron durante la inundación en Formosa.

Actualmente, ambas embarcaciones se encuentran abandonadas en Nemesio Parma.

“Tienen mucho valor histórico. Es gran parte del patrimonio de Posadas. Creo que merecen un lugar. Y lo mismo pienso de las locomotoras Misionerita y La Posadeña”, sostuvo en una entrevista Colazo.

Colazo es ferroviaria de alma y por herencia. Su padre, Sixto Colazo fue ferroviario durante 45 años y luchó hasta el último día para revalorizar al patrimonio histórico. “Cuando falleció yo le prometí que iba a seguir. Lo vi poniendo su jubilación, viajar para que vuelva el tren y el ferry, ir y venir con su 70 y pico de años. Y lo hacía por amor, porque no ganaba un peso. Su lucha no tiene que ser en vano”, señaló.

El Territorio en su edición del 4 de marzo de 1992, informaba que “antes del 1 de abril del corriente año, los dos ferrobarcos existentes en Misiones, serán adjudicados a manos privadas”, así lo decía el entonces asesor de intervención de Ferrocarriles Argentinos, Arturo Marín.

La licitación, al que se habían presentado seis interesados, llevó el número 1146/92 y según Marín fue el banco de Buenos Aires el que realizó la tasación de ambos ferrobarco, poniendo como base un precio de aproximadamente 20 mil pesos (serían 20 mil dólares ya que existía la convertibilidad). No existía cláusula de disponibilidad para el que lo adquiera, eso significaba que una vez finalizada la adjudicación los ferrobarcos podrían desaparecer de Misiones. Algunos interesados dejaron entrever que, de ganar la licitación, lo iban a utilizar como chatarra, o sea al desguace.

“La comunidad y las instituciones de Posadas, se encuentran movilizadas ante la posibilidad de que dos viejas embarcaciones, los ferrys-boats, Exequiel Ramos Mejía y el Roque Saenz Peña, que durante casi ochenta años prestaron servicio de traslado de bienes y personas entre nuestro país y la hermana República del Paraguay, sean vendidas por la empresa Ferrocarriles Argentinos”, plasmaban las páginas de este medio. De allí a la fecha innumerables fueron las propuestas para reflotarlos o convertirlos en museos vivientes, pero todo fue quedando en la nada. Lo más reciente indica que buscarán que las embarcaciones sean trasladadas a la zona de la ex estación de trenes de Miguel Lanús para repararlas y exhibirlas.

Los ferrys forman parte ya del patrimonio histórico y cultural de Misiones, por su importante tarea y por constituir piezas de indudable valor histórico, que están profundamente ligados a los sentimientos de los posadeños y de todos los misioneros.

A casi tres décadas del inicio de la lucha los ferroaficionados afirmaron en una misiva acercada a El Territorio en las últimas horas: “Orgullosos pero debilitados, el tiempo y el agua hicieron mella en sus cascos. En su abrazo eterno el río los reclama, esperando cobijarlos en su fondo y ellos resisten, esperan. Más allá de los vaivenes económicos que hacen dilatar la toma de decisiones, no podemos excusarnos en la coyuntura. Tenemos un compromiso con la historia, las autoridades, el pueblo, todos. Y debemos honrar ese compromiso”.

fuente: el territorio.

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