La odisea de 29 alumnos de primer grado que cambian de maestra cada 47 días

Es por los concursos docentes, que ocurren varias veces en el año y permiten que los titulares o los suplentes cambien todo el tiempo de escuela sin que importe cómo eso afecta a los alumnos.

Está terminando un nuevo año de clases, un ciclo lectivo 2017 agitado. Llega la hora de los balances y las asignaturas pendientes. Chicos que aprobarán y pasarán de grado, mientras que otros deberán repetir. Uno de los problemas fue la gran cantidad de paros en la mayoría de los distritos del país, sobre todo en Santa Cruz y en la provincia de Buenos Aires. Incluso en la Ciudad (pese a las adhesiones cada vez más bajas), hacía mucho que los alumnos no pasaban tantos días sin clases.Pero el problema más grave de lo que está pasando con la educación -y en particular con la educación pública- tal vez no haya que buscarlo por las intempestivas decisiones gremiales, sino por cómo el sistema educativo que el Estado avala sigue cometiendo los mismos errores para resolver viejos problemas.

Esta historia es real, aunque parezca un cuento. Les pasó este año a 29 alumnos que comenzaron primer grado en una escuela pública de Caballito. La ilusión del primer grado, el guardapolvo blanco, la cartuchera, la mochila y, claro, lo más importante, la maestra. Una docente que arrancó en marzo con el grupo y a los tres meses concursó para un cargo de secretaria suplente en otro colegio, puesto que ganó. Creyó que no podía rechazarlo, ya que para ella significaba un ingreso mayor y la posibilidad de crecer en su carrera.

A los padres les avisaron en mayo, entonces, que la maestra titular sería reemplazada por una suplente. De esa manera llegaron al receso de invierno, pero al volver de las vacaciones se encontraron con la sorpresa de que la titular había vuelto: la explicación fue que si bien le habían dicho que su suplencia como secretaria en la otra escuela sería hasta fin de año, el secretario titular decidió volver antes de tiempo y desplazarla. Resultado: ella tenía que volver a su puesto original.

Fue así que los 29 chicos se volvieron a encontrar con la “seño” que los había introducido en la escolaridad durante el primer trimestre. Eso sí: avisó que en septiembre había otro concurso y que se iba a volver a presentar. Y es una docente a la que le suele ir bien en los concursos. De modo que se quedó con un nuevo puesto de secretaria suplente, esta vez en otro colegio. ¿Y los alumnos? A la espera de otra docente, claro.

La que llegó esta vez era una señora de mayor edad, casi a punto de jubilarse, que a poco de comenzar sufrió una neumonía y hubo que internarla en terapia intensiva. Su paso fugaz al frente del aula debe de haber alterado la inercia prevista para conseguir un nuevo suplente en tan poco tiempo. Fue así que los 29 alumnos quedaron boyando durante dos semanas: estaban un rato con la de inglés, otro rato con una secretaria, sin maestra ni maestro que pudiera tomar el timón y llevarlos a buen puerto. Hasta que sí, una nueva suplente aterrizó en la escuela -hace pocos días- cuando faltaba apenas un mes para que terminara el ciclo lectivo. Sin embargo, esta “montaña rusa pedagógica” todavía parece no haberse detenido: entre los padres empezó a correr el rumor de que la veterana maestra internada está mucho mejor de su neumonía y que se reincorporaría en breve otra vez al aula.

La docente titular sigue por ahora con su suplencia de secretaria. Los maestros suplentes que la reemplazaron, y los suplentes de los suplentes, se han hecho cargo de otras aulas en otros colegios o están a la espera de su oportunidad. Mientras que muchos de los 29 alumnos que habían aprendido a leer y escribir en este primer año de clases, sufrieron una regresión y han dejado de hacerlo, resultado de haber tenido un cambio de docente cada 47 días.

Fuente: Clarin

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