Los traumatismos cerebrales elevan el riesgo de sufrir demencia

En el primer año después de una lesión cerebral traumática (LCT), el riesgo de desarrollar demencia aumenta entre cuatro y seis veces, de acuerdo con un estudio hecho en Suecia que siguió a millones de mayores de 50 años durante décadas.

Aquellos con LCT moderadas, graves o reiteradas eran el grupo de más alto riesgo y las chances de que les diagnosticaran demencia crecían con el tiempo. Pero esas chances seguían siendo significativamente más altas en las personas con LCT incluso 30 años después con respecto de las que nunca habían sufrido ese tipo de lesiones, según publica el equipo en PLoS ONE.

“Esperamos que el efecto que podrían tener los traumatismos de cráneo en el largo plazo se conozcan con este estudio”, dijo el coautor, Peter Nordstrom, del Departamento de Medicina Comunitaria y Rehabilitación de la Universidad de Umea. Su equipo halló que el riesgo de demencia crece un 80 por ciento en los 15 años posteriores a una LCT.

“Este estudio es una de las piezas de evidencia más sólida de la existencia de esta relación hasta el momento”, opinó Patrick Frost Bellgowan, del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y ACV de Estados Unidos, Bethesda, Maryland. “Las fortalezas del estudio son su tamaño y la calidad de sus datos. No informa sobre el traumatismo de cráneo en los jóvenes y su neurodegeneración posterior. El estudio incluye algunos indicios, pero los datos disponibles son escasos. Deberemos esperar décadas para saberlo”. El equipo de Nordstrom revisó las historias clínicas de 3.329.360 hombres y mujeres de Suecia mayores de 50 años para hallar diagnósticos de demencia y antecedentes de LCT.

En el periodo 2005-2012 se les había diagnosticado una LCT a 164.334 personas, sin antecedentes de demencia, y a 136.233 personas con demencia sin especificar. A ambos grupos los emparejaron con grupos de personas saludables. Un tercer grupo incluyó 46.970 pares de hermanos, uno con LCT y otro no. Al 6,3 por ciento que nunca había tenido una LCT y al 3,6 por ciento del resto de los participantes se les diagnosticó demencia.

En esos casos, los factores de riesgo incluían la edad, el consumo de alcohol, la jubilación anticipada y la depresión. La relación entre la demencia y la LCT se fortalecía en los participantes a los que se les había diagnosticado la enfermedad mental antes de los 65 años. Esa asociación en el grupo de hermanos era similar a la de los otros dos grupos.

El equipo no halló diferencias entre hombres y mujeres. En el primer año después de una LCT leve, el riesgo de desarrollar demencia crecía 3,52 veces. Aunque ese riesgo luego tendía a disminuir, se mantuvo un 25 por ciento elevado durante tres décadas, en especial con la demencia vascular, versus los que nunca habían tenido una LCT.

Fuente: El territorio

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