¿Por qué aún no hemos encontrado una cura para la enfermedad del Alzheimer?

Una de cada 10 personas occidentales mayores de 65 años padece Alzheimer y uno de cada tres ancianos morirá a causa de alguna enfermedad relacionada con la demencia. No obstante, no hay cura disponible y no hay nada prometedor a corto plazo. Ahora, un grupo de investigadores del King’s College de Londres cree saber por qué es tan difícil tener una cura.

La gran mayoría de los fármacos diseñados para retrasar o revertir la progresión del Alzheimer se dirigen a la proteína beta-amiloide, cuya sobreproducción está muy relacionada con el inicio de la enfermedad. Esto se debe a que ataca y daña las conexiones entre las células nerviosas del cerebro (sinapsis), que puede causar problemas de memoria, demencia e incluso la muerte.

Lo que hasta ahora se desconocí es que, durante este proceso de destrucción, las células nerviosas producen más proteína beta-amiloide, lo que agrava el problema y produce un bucle de retroalimentación salvaje en el que más y más sinapsis se dañan. Los investigadores han descrito su descubrimiento en un artículo publicado en la revista Translational Psychiatry.

“Creemos que una vez que este ciclo de retroalimentación se descontrola es demasiado tarde para que los fármacos que tienen como objetivo el beta-amiloide sean efectivos, y esto podría explicar por qué tantos ensayos de Alzheimer han fallado”, afirma Richard Killick, autor principal del estudio.

Pero eso no es todo. Los investigadores también identificaron un medicamento que creen que podría usarse para romper este ciclo. El Fasudil está clínicamente aprobado y ya se usa en Japón y China para tratar a pacientes con accidentes cerebrovasculares. Los experimentos en ratones han demostrado que es capaz de proteger las sinapsis y la memoria del cerebro a la vez que reduce los niveles de beta-amiloide.

¿Cómo funciona? En vez de apuntar al beta-amiloide, el medicamento se dirige al Dkk1, otra proteína que se ha identificado como un factor importante en el desarrollo del Alzheimer en trabajos previos de estos expertos.

El Fasudil ya ha sido probado en ratones genéticamente modificados para producir un exceso de beta-amiloide en sus cerebros a medida que maduran. Después de dos semanas de tratamiento, los depósitos de beta-amiloide se redujeron drásticamente.

“Además de ser un medicamento seguro, el fasudil parece ingresar al cerebro en cantidades suficientes como para ser potencialmente un tratamiento efectivo contra la beta-amiloide”, afirma Dag Aarsland, profesor del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia.

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