Presupuesto 2019: un acuerdo, mil lecturas

Con sus bemoles y en una negociación que no termina aquí, el Presupuesto 2019 tendrá este martes una foto formal de acuerdo entre el Ejecutivo nacional y la mayoría de los gobernadores. También tendrá un sinfín de lecturas posibles, tanto internas como externas.

El gobierno confía en que un proyecto sancionado con el respaldo de los mandatarios peronistas será la última señal que necesita el mercado para terminar de confiar en el plan económico argentino. Es también una de las pocas exigencias políticas del Fondo Monetario Internacional: comprometer al resto del arco político con el ajuste fiscal necesario.

Desde el peronismo “dialoguista”, que se referencia en Miguel Pichetto en el senado y su bloque Argentina Federal, lo consideran una oportunidad (otra más) para demostrar que el peronismo puede ser opositor y no desear que al oficialismo le vaya mal.

Además, se acoplan al inteligente argumento del senador rionegrino, quien suele decir que si Cambiemos no logra sacar un Presupuesto negociado, tendrá total discrecionalidad para el reparto de fondos en un año electoral.

En ese tren se subió en las últimas semanas Sergio Massa, quien controla un nutrido grupo de diputados y sueña con volver a ser protagonista de las grandes discusiones.

Los que buscan acordar y los que no, y también los que plantean los términos del acuerdo desde la Rosada, saben que la “ley de leyes” determinará los fondos que cada provincia dispondrá para hacer su campaña.

Fuera de la foto quedan una vez más el kirchnerismo y la izquierda. El sector más duro seguirá denunciando que los gobernadores y los senadores del PJ son “cómplices” del ajuste que sin lugar a dudas incluirá el proyecto.

Todo esto se negoció en las últimas semanas, en las que el gobierno tuvo que modificar rotundamente el tamaño de la reducción del déficit fiscal. De ahí que mientras el Ejecutivo planteaba un achique del gasto cortando obra pública y beneficios sociales, los peronistas mostraban sus diferencias reclamando que le suban los impuestos a los exportadores y los que tienen plata en el exterior (por la que no pagan hasta ahora).

Como el nuevo acuerdo con el FMI exige “apurar los tiempos” -en palabras del ministro Nicolás Dujovne- todas las opciones se tomaron y se ajustará por todos lados.

Con la luz apagada

Para los que no gustan de la “rosca” política y las diferentes posturas de cada sector queda un dato a destacar: toda la negociación se hizo sin tener ningún tipo de precisión sobre los tres números fundamentales de cada presupuesto: inflación, valor del dólar y crecimiento estimado.

Los gobernadores se pasaron todo el fin de semana esperando un documento del ministerio de Hacienda que les anticipara esas cifras determinantes, pero hasta el lunes a la tarde el texto directamente no existía más que como un borrador, con cambios minuto a minuto.

Vale recordar que, como sucede cada año, el Presupuesto se transforma en una carta de intención más que un reglamento de la administración. Pese a que el presidente haya rechazado un freno a los tarifazos porque “rompía todo el presupuesto” del 2018, en el proyecto sancionado en diciembre del 2017, la inflación estimada para este año era del 15,7% como máximo, el crecimiento esperado del 3,5% y el dólar tendría un promedio anual de $19.

En lo que va del año ya se superó la meta de precios, la divisa norteamericana cotiza cerca de los $40 y el PBI terminaría el año sin crecimiento.

Un último dato de color: el Presupuesto se aprobó el 22 de diciembre. El 27, cinco días después, el gobierno cambiaba sus metas de inflación.

Cronica

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