Proyectan una cuenca hortícola en San Pedro

Un grupo de 21 familias que se encuentran asentadas en Puerto Argentino II, trabajan en la producción de cultivo bajo invernadero con el objetivo de autoabastecerse y conformar la primera cuenca hortícola del departamento. Las características de suelo, disponibilidad de agua, la cantidad de hectáreas con las que cuentan y la distancia a la que se encuentran de la zona urbana, son propicias para lograr el objetivo.

Las familias se dedican a realizar changas y algunas son oleras por lo que contar con un tipo de actividad de estas características resulta muy alentadora ya que no solo pone en valor lo poco que llegue a producir actualmente sino que también genera un ingreso económico que viene a mejorar la calidad de vida.

Esta posibilidad llega de la mano de proyectos especiales aprobados por el Prohuerta en un trabajo a campo en conjunto entre el INTA y la secretaría de Agricultura Familiar de la Nación. Las instituciones son las encargadas de brindar la asistencia técnica para mejorar la infraestructura, y edificación de los invernáculos con sistema de riego a goteo. Mediante este programa accedieron a un financiamiento para desarrollar la mencionada actividad productiva.

Al respecto, el ingeniero Luis Grondona, detalló: “En este caso mediante la implementación de  tecnologías pretendemos en una primera etapa mejorar la producción hortícola de hojas primeramente, en Puerto Argentino. En particular estos productores implementan protección de cultivo y sistema de riego, algunos ya están con este cultivo por lo cual buscamos potenciarlo, para constituirlo en una cuenca hortícola para el abastecimiento local”.

Con respecto al aporte financiero, estos consisten en la recepción de todos los materiales e insumos necesarios para construir los invernáculos y poner en funcionamiento el sistema de riego.

En este sentido, mediante un trabajo mancomunado tanto entre los beneficiarios como los técnicos de las instituciones, lo llevan a cabo con total asistencia técnica y capacitaciones. “Permanentemente estamos en contacto con ellos, realizamos reuniones de trabajo donde acordamos y analizamos como va marchando cada productor, y ellos participan muy bien, algunos necesitan más acompañamiento que otro pero el interés, compromiso y ganas de salir adelante es fundamental”
señaló Grondona.

Esto se vio reflejado en jornadas laborales y en reuniones donde los protagonistas muestran gran compromiso y entusiasmo ante significativa oportunidad. Una de las familias beneficiarias depende de la venta de ladrillos para sustentar su familia, para lo cual realizan un forzoso trabajo artesanal. “Estoy muy contenta con ser parte de este proyecto, yo ya tengo una huerta pero ahora con este invernáculo podemos producir mejor, más y con más calidad, poder obtener un ingreso sin tanto
esfuerzo es algo muy bueno para nosotros que hacemos ladrillos con caballos, así que para las familias es una muy buena posibilidad” indicó Graciela.

fuente: el territorio

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