San Pedro y Caa Yarí, del terror al miedo, 9 años después

Antes de la medianoche del lunes 7 de septiembre de 2009 ráfagas de más de 200 kilómetros por hora azotaron los parajes Santa Rosa y El Polvorín, Tobuna, Macaca y Progreso, a unos 40 kilómetros del casco urbano de San Pedro, dejando a su paso muerte y destrucción.
Once personas perdieron la vida, más de medio centenar resultó herido y la mayoría de las casas de la zona resultó destruida. El daño llegó también a Pozo Azul y Puerto Libertad, entre otras localidades.
Las víctimas fatales de aquella trágica noche fueron Eva Pereyra (74), Amalia de Lima (60), Antonio Vicente (49), César Chagas (13), Fátima Dos Santos (8), Kleberson Dos Santos (6), Milagro Medeiro (5), Laura Da Rosa (3), Patricia De Matos (3), Priscila Da Rosa (4) y Belén Borges, de 7 meses.
En uno de los años que se recordó a la víctimas del tornado, en 2013, rogaron que no se repita y reclamaron asistencia integral, ya que afirmaron que no se recuperaron económica ni psicológicamente.
En la Colonia Santa Rosa, una de las más golpeadas por el fenómeno, de escala F4, se ofició temprano una misa.
Familiares, vecinos y amigos de los afectados se acercaron hasta el lugar donde se encuentran las placas recordatorias de las víctimas del tornado, en el cruce de la ruta nacional 14, a tres kilómetros de Tobuna, para rezar “por el eterno descanso e implorando que jamás se vuelva a repetir semejante situación, en ningún lugar del mundo”
Y ese ferviente deseo de implorar para no se repita tamaña fuerza de la naturaleza, en algo se cumplió. No se sucedieron tantas víctimas mortales como entonces, pero sí la naturaleza empezó año a año a castigar a Misiones con tormentas similares que todo lo destuyeron. Y San Pedro, inclusive, fue varias veces más el epicentro de un temporal con vientos que alcanzaron los 100 kilómetros por hora.
De categoría 2
El meteorólogo Favio Cabello, titular de la Oficina de Prevención Ante Desastres Naturales, dijo esta mañana al programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7, que “no existen los mini tornados o la cola de tornado, sino las categorías que van desde el 0 al 5. Por las imágenes que he visto de Alem, que si es verdadera, corresponde a un efecto tornádico de categoría 2 y se distingue porque los vientos son giratorios y tiran los elementos por todos lados porque a veces se confunde con vientos fuertes, pero este no fue el caso”.
“Nunca se vio algo así, nunca había pasado… esto es un tornado”, dijo un sorprendido intendente de Caa Yarí, Ernesto Fiedrich, a El Territorio en la mañana de este martes 12 de junio de 2018.
Hasta poco después de este mediodía, el saldo del fenómeno climático daba cuenta de que fueron afectadas 6 familias y derrumbó hectáreas de pinares.
Los árboles fueron arrancados de raíz, los pinos que quedaron en pie, retorcidos, como si alguien hubiera jugado con ellos a darlos vueltas hasta romperlos. Otros quedaron doblados por la fuerza de las ráfagas del poderoso viento. Así, de esa misma forma, fue el escenario que la luz del día entregó los poblados de San Pedro en 2009, tras la noche de terror y muerte.
fuente: el territorio.
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