Aparecieron más denuncias contra la banda del sargento de Gendarmería

“Gracias a Dios hoy estamos más tranquilos porque nos sentimos mucho más protegidos en la calle”. La frase corresponde a Librada Recalde, una de las tantas paseras paraguayas que, día a día, busca ganarse el pan para su familia comercializando cigarrillos, alimentos y otros artículos que trae desde el vecino país a un costado de la avenida Mitre y a unos 200 metros de la Placita del Puente.
El mensaje de alivio no sólo representa a su persona, sino a muchas otras mujeres que durante los últimos meses fueron víctimas del ataque de un grupo de delincuentes que, con armas e insignias, vestimenta y documentaciones pertenecientes a la Gendarmería Nacional, asaltaban simulando procedimientos para quedarse con sus mercaderías.
La detención de dos sospechosos hecha por miembros de la Policía Federal Argentina durante la tarde del martes generó una sensación de tranquilidad para muchos de estos trabajadores que, durante semanas, vivieron con mucho temor ante la escalada delictiva de estos malvivientes. Desconocidos que con el correr de los días fueron aumentando el nivel de violencia con el que actuaban.
En este sentido, también impulsó a que se rompa el temor. Según pudo saber El Territorio en base a sus fuentes, en la jornada de ayer se realizaron nuevas denuncias por parte de paseras que, al ver la novedad en la tapa de los diarios y portales web, se animaron a acercarse a la Delegación Posadas de la Policía Federal para confiar que también habían sido víctimas de esta maniobra delictiva.

En total fueron tres las mujeres, por lo que el número de denuncias contra el gendarme y su banda ya asciende a quince entre las realizadas allí, en el Juzgado Federal y la Fiscalía Federal. Y no se descartan que sean más.

Liberados
En relación a la situación de los dos sospechosos, se supo que recuperaron la libertad el mismo   martes a última hora, aunque siguen estando supeditados a la causa mientras avanzan las investigaciones por parte de la Justicia Federal de Posadas. Los dos implicados fueron identificados como Ramón José A., un gendarme con rango de sargento que es oriundo de Buenos Aires, y Gonzalo Z., un joven hijo de un comunicador que presta servicios en una entidad bancaria de Posadas.
Sobre el gendarme, fuentes nacionales de la fuerza adelantaron que su futuro está fuera de la institución, aunque en primer término se abrirá una investigación interna.

Modus operandi

En base a lo que pudo reconstruir este medio en diálogo con varios comerciantes y paseros que conocían de las andanzas de los malvivientes, la banda estaría compuesta por al menos cuatro personas. Todos solían movilizarse en el Volkswagen Gol blanco incautado, que además fue captado por las cámaras de seguridad de dos comercios de la avenida Mitre. Aunque varios testigos afirman que otro Gol, en este caso oscuro, también solía moverse en el radio comprendido entre las avenidas López Torres, Mitre y Costanera.
Los primeros ataques se habrían originado hace tres meses aproximadamente. Por lo general la mujeres solas eran el blanco predilecto de los delincuentes, y según fuentes allegadas al caso, no se descarta que los robos se hayan producido también en inmediaciones al Mercado Modelo, en el barrio Villa Blosset.
En los primeros atracos los malvivientes -en muchos casos sin bajarse del vehículo- amenazaban a los paseros con llevarlos detenidos si éstos no entregaban las mercaderías, que terminaban supuestamente incautadas por contrabando. Con el correr de las semanas los comerciantes de la zona fueron corriendo la voz ante estos misteriosos procedimientos, lo cual generó que la amenaza y la violencia aumentara en los posteriores ilícitos.

Fue así que en varios robos, algunas mujeres fueron arrastradas por varios metros ya que no querían desprenderse de sus carteras o bolsos en donde guardaban lo poco que tenían para vender, según ellas mismas detallaron ayer. El último caso, ocurrido hace cerca de un mes, en donde una anciana y su nieta fueron amenazadas con pistolas por la organización, hizo que un vecino de la avenida Mitre decida realizar la denuncia en el Juzgado Federal.

Meses de terror

María, una de las víctimas del ataque de los delincuentes, contó a El Territorio que “todas las semanas robaban. Un día martes me atacaron a mí, yo les decía ¿por qué son así? ¿Por qué no te bajás? Y como después no le di bolilla se fueron. Después supe que le atacaron a otra señora que iba con su nieta”.
La mujer agregó que por lo general los robos se producían después de las 18.30, y en otros casos, de noche y en una parada ubicada a pocos metros de la calle Máximo Paz. “Desde hace por lo menos dos meses atacaban, acá y en la placita vieja. Cuando vino la Federal ayer (por el martes) nos dijeron que no era solo acá. Y que incluso a varios taxistas habían atacado de la misma manera”, agregó la pasera.
Otra de las consultadas por este medio ante la difícil situación vivida en la zona durante meses fue Librada Esteche, quien contó: “Veníamos corriendo con este tema desde hace mucho, por lo menos desde hacía tres meses, pero con la ayuda de la Policía Federal y todos los vecinos se pudo parar con todo esto. Actuaban con mucha violencia y robaban todo lo que teníamos. A lo último arrastraban a las mujeres por la cartera para subirle en los vehículos, ahí es donde empezamos a pedir socorro. Primero no acudió nadie, y al final un ciudadano argentino hizo la denuncia y la Policía comenzó a actuar”.

“Al principio pensamos que sí eran gendarmes, después como actuaron con mucha violencia ya dejamos de creer en ellos. Nosotros conocemos a algunos policías e hicimos nuestras propias investigaciones y nos dijeron que teníamos que hacer la denuncia. Nadie de Gendarmería Nacional nunca actuó de esa manera con nosotros, siempre nos trataron con respeto”, agregó Librada, quien a pesar de los ataques, y por llevar el peso a su casa, nunca abandonó su lugar de venta.

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