Camino a Puerto Iguazú en bicicleta

Martín Villar, Gonzalo Cubillas y su hermano Ivan Cubillas llegaron a Misiones en auto desde Temperley (Buenos Aires) con el desafío de hacer el recorrido Posadas Puerto Iguazú en bicicleta.

Lo que fue en un principio la planificación de un viaje en auto a Río de Janeiro entre cuatro amigos terminó siendo un viaje a Misiones para conocer las Cataratas del Iguazú. El desafío que se plantearon era hacer los 240 km que separan ambas ciudades en bicicleta.

Finalmente el grupo se redujo a tres, llegaron a Posadas en auto dejaron todo y partieron, después de dormir la primera noche en San Ignacio, pasaron por los Saltos del Tabay (Jardín América) donde se refrescaron aprovechando las altas temperaturas de los últimos días que los tomó por sorpresa.

Llegando al Parque Municipal Salto Capioví, donde acamparon y durmieron, el martes a media tarde. Desde ahí muy temprano partieron hacia Montecarlo, pasado el mediodía se instalaron en el Club Gimnasia y se propusieron llegar a Puerto Iguazú el viernes, “quizá nos quedemos en Wanda”, dijeron.

Martín comentó, “ésta es una experiencia diferente, nosotros allá pedaleamos hasta sesenta kilómetros, pero el terreno es plano y vamos sin peso, acá el esfuerzo es tremendo”.

Iván tiene más experiencia ya que hizo la ruta de los siete lagos desde San Martín de los Andes hasta Bariloche “en algo se parecen esas rutas a esto” dice. “Acá el calor nos está pegando muy fuerte, al mediodía con el sol se pone durísimo” agrega.

Los tres se conocen desde hace mucho, son amigos del barrio y tienen amigos en común, viven a cuatro cuadras de distancia y es habitual que salgan a recorrer largas distancias en bicicleta, “es la primera vez que viajamos juntos, todavía no nos peleamos” dicen sonriendo.

Gonzalo sostiene que “viajar juntos es el desafío de llevarse uno al otro, de alentarse y fortalecer la amistad que nos une”.

“Esta es una experiencia nuestra, no estamos haciendo un registro como viajeros, simplemente usamos nuestras redes personales para hacerle saber a nuestras familias y amigos que estamos bien y por donde andamos” explican.

Hasta ahora llegando a San Ignacio tuvieron que parchar la cubierta de una de las bicicletas el resto del viaje lo están haciendo con normalidad y sin inconvenientes en el equipo.

La ruta nacional 12 es otro de los desafíos que deben afrontar “las partes donde hay banquina no tenemos problemas pero cuando no hay tercera trocha o banquina se nos complica bastante, en esos casos cuando escuchas que viene algo, especialmente si es un camión te tirás al costado, no te queda otra…”.

“Aparte de eso los conductores en general son muy respetuosos (excepto algunos camioneros brasileros que ni frenan) nos bancan cuando viene un auto de frente especialmente en las bajadas que es cuando agarramos más velocidad” explica Gonzalo.

“Yo no conocía Misiones, me encanta, pero de a ratos miro el camino, lo sufro, y digo no pedaleo más, veo las subidas y me quiero largar a llorar”, dice Martín lo que genera una carcajada en el grupo.

“Cuando llegas a estos lugares (Saltos del Tabay o Salto Capioví) te recuperás rápido, sólo quiero llegar a las cataratas que no conozco, por eso sigo”, agregó.

el territorio

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