Cuatro personas han desarrollado cáncer de mama tras recibir órganos del mismo donante

Es bien sabido que los trasplantes de órganos pueden transmitir enfermedades infecciosas de los donantes a los receptores, aunque son casos muy raros. Pero aún más difícil de ver es que los trasplantes puedan transmitir cáncer, como muestra un nuevo caso.

Tres de los pacientes murieron a causa del cáncer, lo que subraya las “consecuencias a menudo fatales del cáncer de mama derivado del donante”, según se explica en la edición de julio de American Journal of Transplantation.

Donante con cáncer no detectado

El donante de órganos de 53 años murió de un accidente cerebrovascular en 2007. Los médicos trasplantaron sus riñones, pulmones, hígado y corazón a los receptores del donante,

Sin embargo, 16 meses después, una mujer que había recibido el trasplante de pulmón empezó a desarrollar cáncer en los ganglios linfáticos de su pecho. Un análisis de las células cancerosas reveló que en realidad eran células de cáncer de mama, y ​​el ADN en las células cancerosas mostró que estas células procedían del donante de órganos.

Los otros tres pacientes que habían recibido donaciones de este donante fueron notificados. Dos de ellos fallecieron de cáncer poco después. Un hombre de 32 años que recibió el riñón derecho también fue diagnosticado con células de cáncer de mama en su riñón trasplantado en 2011. Pero los médicos pudieron extirpar el riñón, y todavía sigue con vida.

Estamos, con todo, ante un caso muy singular: los receptores de trasplantes tienen una probabilidad de 1 entre 10.000 y 5 entre 10.000 de ser víctimas de estos eventos. Eso se debe a que los donantes de órganos se someten a pruebas de detección rigurosas, que incluyen antecedentes familiares de enfermedades, como cáncer, y exámenes múltiples de laboratorio.

Pero, incluso, así, no se puede analizar absolutamente todo y el riesgo no es cero. Además, también es más fácil que esas células cancerosas crezcan en pacientes trasplantados, porque los pacientes toman medicamentos para suprimir su sistema inmunológico y así evitar que sus cuerpos no rechacen el nuevo órgano.

Por si fuera poco, usar tomografías computerizadas para detectar la mayor parte de los casos tampoco sería inteligente, según los autores del estudio, porque podrían darse muchos falsos positivos. La realización rutinaria de tales pruebas podría conducir a la detección de falsos positivos y el rechazo de donantes sanos, lo que conduciría a una “disminución del ya escaso grupo de donantes”. Así que, por el momento, los autores no sugieren que se alteren los protocolos actuales dada la baja tasa de transferencia de cáncer en los trasplantes.

Xataka Ciencia

 

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