El femicidio de Horacelia Marasca se debatirá en juicio oral en octubre

El caso está en la memoria colectiva misionera como uno de los más cruentos de todos los tiempos, sobre todo por los hechos que le siguieron a la muerte. Horacelia Marasca, de apenas 16 años, fue ultimada de tres estocadas y luego su cuerpo fue desmembrado y esparcido en bolsas de consorcio por varias alcantarillas de la zona Oeste de Posadas el 16 de agosto del 2015.

Su pareja Martín Monzón, quien primero denunció abandono de hogar, terminó confesando el hecho, que rápidamente ganó la tapa de todos los medios del país. Casi tres años han pasado desde entonces y después de varios planteos, El Territorio pudo saber que finalmente se debatirá en un juicio oral y público.

Fuentes ligadas al proceso confirmaron que los tristes sucesos se ventilarán en seis jornadas pactadas para el 9, 11, 16, 17, 23 y 24 de octubre de este año y que será el Tribunal Penal 2 quien decidirá el destino de Monzón, que llega acusado por homicidio agravado por la situación de convivencia y por la condición de mujer de la víctima.

El confeso femicida, que llega detenido, no podrá ser indagado por el conocido suero de la verdad, como había solicitado en la instrucción, debido a que el juez y el tribunal rechazaron el pedido. De todas formas, la estrategia que adoptará su defensa es tratar de comprobar que Horacelia lo atacó esa noche y que el delito en el que incurrió fue un homicidio en exceso de la legítima defensa, para evitar la prisión perpetua.

Confesión
Según la descripción de los hechos, relatados por el implicado ante el juez instructor Ricardo Balor, la noche del 16 de agosto del 2015 Horacelia planteó su intención de ponerle fin a su relación y rehacer su vida con otra persona. Eso generó una fuerte discusión en la pareja que derivó en el sangriento final.

Fuentes consultadas en su momento expresaron a El Territorio que Monzón dio muerte a su pareja con tres puntazos -el último en el corazón, que incluso dañó su columna vertebral- en la sala de la vivienda que compartía en la chacra 150 de Villa Cabello, entre las 22 y las 22.30. Luego de esto, llevó el cuerpo al baño, donde lo desmembró en cinco pedazos con un cuchillo tipo carnicero.
Los restos de la adolescente fueron descartados en bolsas de consorcio en dos tandas entre la madrugada de ese domingo y la mañana del lunes 17. Todo indica que los restos fueron trasladados en el cochecito de bebé del hijo de ambos que, en ese momento, tenía siete meses.
Luego de deshacerse de las bolsas que contenían los restos de su mujer, Monzón se dirigió a la Comisaría Séptima para hacer una exposición expresando que la joven había abandonado la casa, dejándolo al cuidado de su hijo. Los investigadores dijeron después que “no se preocupó siquiera por traer una foto”, lo que activó sospechas hacia su persona.
Con el correr de los días, la madre de la muchacha, Norma Benítez, amplió la denuncia y señaló directamente a yerno, a quien también acusó por reiterados episodios de violencia de género. Con estos elementos, el 26 de ese mes la Policía intervino por sorpresa en el inmueble y realizó una rápida requisa, en la cual hallaron prendas con sangre en un balde de lavandina.
Con esta pista, los efectivos detuvieron preventivamente al sujeto y la Justicia ordenó que la vivienda sea custodiada hasta la realización de nuevos procedimientos, que finalmente fueron concretados al día siguiente con pruebas de luminol.
En una declaración que siempre fue cuestionada por la defensa,  el detenido se quebró en varios momentos y se atribuyó la autoría del brutal hecho. En la noche de ese mismo jueves, con los datos certeros, los rastrillajes se intensificaron y en la casa había pruebas suficientes que confirmaban el atroz crimen, como los cuchillos utilizados.
De esta manera, a últimas horas del viernes, algunas bolsas fueron encontradas dentro de un túnel o alcantarilla que desemboca en el arroyo Mártires. Los envoltorios estaban a unos 80 metros de su desembocadura, por lo que se sospecha que el femicida ingresó por la boca de salida y recorrió agachado esa distancia bajo tierra hasta descartar los restos.

Monzón también señaló en las inmediaciones a las avenidas Costanera Oeste y Kolping otra alcantarilla donde fueron halladas otras extremidades. Finalmente, entre López y Planes y Blas Parera se produjo el tercero de lo estremecedores descubrimientos. En total, fueron cuatro bolsas, que ya emanaba olores nauseabundos.

Se cree que la quinta, que contenían las extremidades inferiores, se coló en una recolección de residuos y terminó en un basural. Así fueron despedidos los restos de la joven.
Luego de diez meses de investigación, el juez de Instrucción Penal Seis, Ricardo Balor, dio por agotada la etapa de recolección de pruebas y, por ello, quedó cerrada la investigación del caso. En su momento, durante una ampliación de la declaración indagatoria, el  femicida manifestó haber actuado en defensa propia.
En ese contexto, agregó que se generó una fuerte discusión, con agresiones físicas mutuas. Dijo que primero hubo un breve forcejeo que terminó cuando el hombre empujó a la joven contra un banco de madera, pero inmediatamente ésta se levantó y buscó un cuchillo para atacarlo.
Monzón declaró que su pareja le tiró el primer puntazo, que él alcanzó a esquivar, y se inició una lucha que culminó cuando al doblar el brazo de la joven madre, ésta perdió fuerza y la hoja del cuchillo terminó clavada en su pecho.

Todo eso se debatirá en algunos meses para dar final a uno de los capítulos criminales más espeluznantes de la historia misionera.

el territorio

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