En una tensa declaración, la abuela de Nahir provocó la risa de toda la sala

Brígida Gálvez -quien habita en la planta baja de la misma casa en donde vivía Nahir Galarza y su familia- declaró, con el claro objetivo de beneficiar a su nieta para atenuar los agravantes que se le imputan y alejarla de una condena a cadena perpetua. No solo aseguró que Fernando Pastorizzo no era el novio de su nieta, sino también que la golpeaba, o al menos que la golpeó una vez, justo frente a ella.

“A Pastorizzo lo conozco, sí, de paso. Yo le voy contar algo”, dijo Brígida al tribunal sin que se lo preguntaran.

“Fue en el verano del año pasado, vivo cerca de los boliches, me levanté para tirar agua porque es una asquerosidad todo lo que dejan. Y mi nieta gritaba, ‘soltame, soltame’, decía, la tenía de los pelos y del cuello”.

“Yo salí. ‘¿Qué estás haciendo?’, le grité. Agarró la moto y se fue”, aseguró la abuela de Nahir. La joven, según el testimonio, le pidió expresamente que “‘por favor, abuela, no le contés nada a mis padres'”. “Mi nieta me pidió que no diga nada y yo la iba a respetar”, afirmó la abuela, como excusa para callar el supuesto abuso a golpes al que Pastorizzo sometió a Nahir.

La abuela no está sola en su planteo de saber y callar sobre un grave hecho de violencia de género cometido sobre una adolescente. Miriam Duarte, la masajista de la joven y de su madre Yamina, también notó supuestos golpes en sus brazos y se lo informó a su madre. “Si ella no me cuenta, no me meto”, le dijo Yamina a Duarte, como resignada.

Hay otra coincidencia: Nahir le habría pedido que le contara a su familia de estos golpes a su vecina de enfrente, María Inés Correa, que también atestiguó estos presuntos hechos de violencia de género en su vereda en plena madrugada, según su relato que le valió una acusación por falso testimonio del abogado querellante Rubén Virué de acuerdo a lo que publicó el diario local El Día. “Es muy buena gente”, dijo la abuela sobre su vecina.

De vuelta a Pastorizzo, Brígida aseguró “no sé qué relación tuvieron”, que su nieta “nunca lo presentó como el novio, no lo vi tomando mate en casa, nunca vi que lo tomara de la mano, nunca le daba un beso”, algo que se contradice fácilmente con los videos encontrados en el iPhone de Galarza, en donde Pastorizzo le hace caricias en los pies.

“¿Y cómo sabe que no le daba besos?”, le preguntó el fiscal Lisandro Beherán, el principal encargado de la acusación de confrontar las aparentes contradicciones de los testigos de la defensa con modos filosos y papeles en mano. “¿Usted controlaba qué pasaba en la pieza de Nahir?”, siguió Beherán. “Noooo, no la voy a espiar constantemente”, contestó la abuela.

Luego, Beherán la llevó a una paradoja obvia: el viaje en el que los Galarza llevaron a Pastorizzo a Rio de Janeiro en el verano de 2016. “¿Por qué Marcelo Galarza llevaría a un varón de viaje y no a una mujer?”, desafió Beherán. “Ah, esas cosas son de los padres, yo nada que ver”, contestó Brígida, que no supo mencionar a un solo amigo varón de Nahir ante la pregunta del fiscal.

La abuela al rato se cansó, y se puso un poco nerviosa. “Bueno. No hagan más preguntas que no sé nada”, dijo al aire. La sala en general se rio, Beherán se echó para atrás en su silla con una carcajada contenida.

“Señora, yo le advertí”, le dijo el juez Deruti, como retándola con un poco de cortesía. Brígida, tras unas repreguntas de los querellantes, dejó su silla poco después, sin saludar a Nahir.

Lo cierto es que Marcelo Galarza, oficial principal de la Policía entrerriana cuya semiautomática reglamentaria fue la que le quitó la vida a Pastorizzo con dos tiros en el tórax, fue una especie de figura omnipresente: Nahir tomó el teléfono de uno de sus abogados para escribirle por WhatsApp apenas el tribunal decretó un cuarto intermedio.

La defensa citó a dos policías que estuvieron bajo órdenes en distintos grupos y divisiones para que declararan sobre la facilidad de que se escape un tiro con la Browning .9 mm. Uno de los testigos, con más de 20 años de experiencia y cursos de francotirador cumplidos en la PFA, fue rápidamente desacreditado por los fiscales y la querella: no era ni perito ni instructor de tiro registrado en el RENAR.

Marcelo Galarza podría hacer su aparición este jueves en el juicio, de acuerdo a fuentes cercanas a Nahir, para declarar como testigo junto a su mujer. Lo cierto es que la defensa atraviesa un momento difícil con respecto a las citaciones: una testigo en Capital Federal fue notificada a través de la fiscalía, sin respuesta, una lista de ocho jóvenes de Gualeguaychú que hablarían sobre sus supuestas relaciones pasajeras con Nahir o la supuesta violencia ejercida por Pastorizzo terminó con varios nombres tachados con marcador rojo.

Cerca de ella hablan de hostigamiento a quienes estarían dispuestos a declarar a su favor, de intimidaciones e insultos por Instagram o Facebook.

El tribunal habló en la audiencia sobre “tergiversación” de dichos de testigos en la prensa como el motivo de las negativas a testificar luego de reunirse en despacho privado con los defensores, Horacio Dargainz y José Ostolaza, y prohibió explícitamente que los testigos sean fotografiados en la sala.

Las amigas de Nahir, por lo pronto, están ausentes del juicio. No se las ve ni siquiera en la vereda. Además, existe un rumor que indica que Nahir estaría dispuesta a declarar nuevamente, luego de su indagatoria original a principios de año en donde confesó el crimen y una segunda en donde aseguraba que el arma de su padre se disparó por accidente.

Su ginecólogo declaró a su favor y aseguró que vio “moretones” en sus brazos tras examinarla días antes del asesinato de Pastorizzo.

cronica

Compartinos en...

Comentários no Facebook