Estadounidense viajó a Argentina para hacerse liposucción y murió

Las cirugías plásticas otra vez están en el ojo de la tormenta tras el fallecimiento de Milagros Abreu, una mujer estadounidense de 64 años que acudió al país para hacerse una lipoaspiración y murió 46 días después de la intervención.

Abreu estaba en pareja con el argentino César Ramos, que desde hace 35 años vive en Estados Unidos, y en un viaje relámpago a Buenos Aires aprovechó para someterse a la operación. Sin embargo, por causas que aún no quedaron muy claras, la mujer sufrió una descompensación y falleció tras una agonía que duró un mes y medio. Mientras que la investigación avanza y se trata de determinar la causa exacta de la muerte, desde la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora brindaron una serie de recomendaciones a la hora de elegir al especialista adecuado para someterse a una cirugía.

“Nosotros siempre recomendamos que el profesional que hará la cirugía tenga una relación directa con cada paciente, que se comunique con él, que hablen directamente y no que haya una agencia o un intermediario entre ambas partes”, hizo hincapié el director de Comunicación de la Sociedad, el doctor Jorge Pedro.

El especialista dialogó con Crónica y resaltó el rol de las nuevas tecnologías, las cuales permiten que esta relación sea más fluida y práctica: “Hoy a través de Internet es mucho más fácil entablar una relación médico-paciente. Con una videollamada se lo puede ver al paciente, hablar con él, analizar lo que quiere y las condiciones necesarias para hacer la cirugía. Se puede hacer una consulta como si estuviera en mi consultorio pero en realidad está en el exterior, en otro país. Sirve para tener una buena evaluación preoperatoria”.

El también especialista universitario en cirugía plástica remarcó que hay que tener en cuenta la convalecencia del paciente, es decir, el período de tiempo que dura su recuperación tras una cirugía. “Hay que saber ponerle un límite al paciente en términos de tiempo. Yo me hago responsable del caso si el paciente va a estar hasta su alta, y el alta la determino yo”, sostuvo Pedro.

“Al no estar el paciente con su familia ni su entorno, el médico tiene que estar más cerca, por eso la comunicación entre ambas partes es primordial. Una vez que el paciente viene del exterior y llega al consultorio, se lo debe tratar nuevamente, operarlo y luego empieza el período de recuperación. Hay que extremar las medidas en el posoperatorio para que haya una buena convalecencia”, agregó el especialista, quien enfatizó que está totalmente en contra de las empresas que se dedican a traer a un grupo de pacientes para que sean intervenidos en el país: “El médico no puede conocer al paciente cuando llega a Buenos Aires; tiene que conocerlo previamente, tuvo que haber hablado con él con anterioridad y saber lo que quiere”.

Cronica

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