Gracias a los satélites, descubrieron un secreto de las pirámides chinas “torcidas”

El secreto de las antiguas pirámides chinas “torcidas” construidas en el período de la dinastía Han (siglo II a.C – siglo I d.C) está escrito en el cielo. Estos monumentos fúnebres hechos de enormes bloques de tierra tenían los lados de la base desplazados 10-12 grados en relación al norte porque estaban orientadas hacia la Estrella Polar, que en los siglos sucesivos parecía en correspondencia con el Polo Norte celeste de modo de proyectar al emperador difunto en el centro del cielo.

Así lo indican relevamientos en el terreno del arqueo-astrónomo Giulio Magli, del Politécnico de Milán, cruzados con datos de los satélites. Los resultados fueron publicados en la revista Archaeological Research, en Asia. La investigación se enmarca en un más amplio proyecto sobre el rol de la astronomía y del ‘Feng Shui’ en las necrópolis imperiales chinas. La idea de estas enormes pirámides de tierra, similares a las colinas, se remonta a Qin Shi Huang, el famoso emperador sepultado con el Ejército de Terracota.

Y luego de él, también los emperadores de la dinastía Han eligieron ser enterrados bajo análogas pirámides, que hoy interrumpen el paisaje de los alrededores de Xian a lo largo del río Wei. “En total, si se incluyen también la de las reinas y de los miembros de la familia real, existen más de 40 de estas pirámides chinas”, narra Magli.

Estudiando su orientación se descubre que las pirámides chinas son de dos tipos: “algunas están orientadas con precisión a los puntos cardinales, al igual que las pirámides egipcias, mientras otras (unas quince) desviadas del mismo modo al norte unos 10-12 grados”.

Excluyendo que esto pueda ser debido a errores de los astrónomos y arquitectos chinos, cuya seriedad y precisión son legendarias, la explicación según Magli podría ser de tipo astronómica. Estas construcciones querían “apuntar hacia Polaris, la Estrella Polar al que el Polo Norte celeste se acercaría en el futuro.

Este discurso puede parecer a primera vista extraño -admite el arqueo-astrónomo-, pero es necesario recordar que existe un fenómeno, la precesión del eje terrestre que se desplaza en un modo lento pero constante en el lugar del cielo al que apunta el eje terrestre y, por consiguiente, al Polo celeste.

Los astrónomos chinos hicieron observaciones tan precisas y prolongadas en el tiempo que ciertamente se dieron cuenta de esto. En nuestros días estamos habituados a identificar el Polo celeste con la Estrella Polar, pero en los tiempos de los emperadores Han el Polo era aún lejano de Polaris y justamente a una distancia en grados aproximadamente en paridad a aquellas con las cuales las pirámides se desvían del norte geográfico”.

El Intransigente

Compartinos en...

Comentários no Facebook