Serbia: Niños afectados por bombas de uranio de la OTAN

Los niños nacidos en Serbia entre 1999 y 2015 fueron expuestos a un factor tóxico, el uranio empobrecido utilizado en los bombardeos de la OTAN durante la guerra de Kosovo, que los hizo más vulnerables ante enfermedades malignas. Lo reveló hoy Darko Laketic, presidente de la Comisión Especial de Investigación creada en 2018 en Belgrado para indagar sobre las consecuencias para la salud de los ciudadanos y para el ambiente de los bombardeos realizados por fuerzas de la OTAN en Serbia, en 1999.
Laketic presentó hoy en el Parlamento serbio el primer estudio médico-científico efectuado por la comisión en colaboración con el Instituto para la Salud Pública “Milan Jovanovic Batut”. Señaló que el estudio se centró en los niños ya que están menos expuestos que los adultos a otros factores de riesgo, como el humo o la obesidad. Como precisó Laketic, de la investigación surgió que las formaciones tumorales más comunes en los niños de hasta cuatro años son las neuroectodérmicas, mientras que entre los 5 y 9 años sufren más a menudo de leucemia.
Entre los 10 y 14 años, agregó, se manifiesta en general el tumor cerebral y, desde los 15 a los 18 años, se manifiestan tumores sólidos.
“La investigación muestra con evidencia que diversas generaciones en un período de tiempo particular fueron expuestas a un factor que los hizo más vulnerables frente a enfermedades malignas, respecto de otras generaciones en la misma franja etaria”, dijo Laketic. Observó que Serbia dispone de los fondos y de expertos para investigar sobre las consecuencias de los bombardeos de la OTAN, pero que no tiene los equipos sofisticados necesarios y, por ello, deberá adquirirlos o contar con los de otros países que los poseen. Uno de ellos es Italia que, afirmó Laketic, “puso a disposición la documentación de su comisión de investigación, ofreciendo ayuda con análisis bioquímicos o toxicológicos”.
El ofrecimiento se produjo en ocasión de la visita que el presidente de la comisión, Gian Piero Scanu, había efectuado a Belgrado en julio del año pasado. Laketic subrayó que son muy graves las consecuencias de los bombardeos aéreos aliados en Serbia, entonces presidida por Slobodan Milosevic. “Una tragedia de este tipo no puede y no debe ser olvidada”, concluyó.
El 24 de marzo próximo, se cumplirán 20 años desde el inicio de los bombardeos de la OTAN sobre el territorio de la entonces Yugoslavia, lo que causó numerosas víctimas y destrucción en el país, en particular en Belgrado, la Capital. Durante la operación, denominada Fuerza Aliada, que tuvo lugar durante la guerra de Kosovo y duró hasta el 10 de junio de 1999, se lanzaron más de 2.300 misiles de crucero y 14.000 bombas -entre ellas las de uranio empobrecido-, 212 de ellas solo en la capital.
El uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas atómicas. Es muy utilizado en la industria militar debido a que tiene características “atractivas”: es extremadamente pesado, por lo tanto los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos militares y edificios.
En segundo lugar, es un material pirofórico espontáneo, es decir, se inflama al alcanzar su objetivo y genera tanto calor que provoca su explosión.
Sin embargo, su efecto sobre la salud no es para nada atractivo. Cuando los proyectiles impactan contra sus objetivos, el 70% de su revestimiento de uranio empobrecido arde y se oxida. Luego se volatiliza en micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Al ser tan pequeñas, pueden ser ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser transportadas a kilómetros de distancia por el aire, el agua o la cadena alimenticia.

ANSA

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