Dólar de convertibilidad: ¿cuánto debería valer hoy la divisa en un supuesto nuevo 1 a 1?

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Manuel Cortina)

El dólar, la pesadilla de muchos. Responsable en el país de volatilidad en los mercados y nerviosismo en ahorristas e inversores. Los argentinos se ponen en estado de alerta cuando se producen grandes variaciones del peso frente al dólar. Pero, al final, la determinación de su valor depende de muchos factores, muchas veces influenciada por hechos políticos (como las elecciones, por caso) y otras por noticias y rumores de índole internacional (tasa interés de EEUU, comercio internacional, calificaciones de deuda).

Otro componente crucial para establecer su precio es el equilibrio entre la oferta y demanda de divisas que tenga el país. A mayor demanda por parte del público, si no hay una oferta abundante que pueda sustentar dicha necesidad, el peso tenderá a depreciarse frente a dólar. Por el contrario, si hay una cantidad de dólares sobrantes en la economía, entonces el peso se apreciará.

La mayor parte de las reservas del Central no son propias, es prestado y no es de libre disponibilidad. Más allá de tener más de USD 68.000 millones de reservas, no son funcionales y aún las que son propias que son alrededor de USD 20.000 millones tampoco son de libre disponibilidad mientras estés en un acuerdo con el FMI (Spotorno)

En el contexto de una devaluación que el año pasado superó el 100%, hay un indicador a tener en cuenta: el “dólar de convertibilidad”, un concepto que está relacionado con la capacidad del Banco Central para enfrentar una eventual corrida cambiaria. Es un valor de tipo de cambio que hace que la autoridad monetaria pueda, eventualmente, canjear todos sus pasivos monetarios por sus reservas. Es decir, pesos por dólares. Hay que considerar todos los pesos existentes más las letras emitidas por el Central.

Este indicador es un parámetro que marca el exceso de moneda local que hay en la economía, y que se busca frenar con altas tasas de interés que están por encima del 60%para que no se vuelquen a la demanda de dólares.

Guido Sandleris, presidente del Banco Central (Manuel Cortina)

Para llegar a este dólar teórico hay que tomar la demanda potencial de la divisa, que se compone de la Base Monetaria o “M1” (los billetes y monedas en poder del público), y sumarle los depósitos en pesos que se componen por los plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro del sector público y privado. Por último, se tienen en cuenta los instrumentos del BCRA que incluye los saldos de Lebac, Nobac y Leliq. Eso da un total estimado de 43 billones de pesos por todo concepto.

Luego, hay dos alternativas. Por un lado, tomar todos estos pesos y dividirlos por el stock de reservas internacionales que se ubican en torno a USD 68.000 millones, que representan la oferta de dólares. De ahí surge que el tipo de cambio “limpio” sería de unos 65 pesos por dólar.

¿Pero qué sucede con estas reservas? ¿Realmente son genuinas?

Si a las reservas internacionales se le quitan los dólares que abultaron dicho stock, que se compone por depósitos en dólares que integran reservas como encajes, el swap de monedas con China, derechos especiales de giro y préstamos de organismos internacionales, daría como resultado unas reservas “genuinas” o de libre disponibilidad en torno a los USD 17.800 millones. Esto es menos de la tercera parte del total. Allí surge el tipo de cambio de convertibilidad que se ubicaría en torno a los 200 pesos por dólar.

En el tipo de cambio influyen factores políticos y la dolarización de carteras. Son temas a tener en cuenta en estos próximos meses. Por más que esté creciendo al 60% el stock de Leliq, en el corto plazo no debería haber problema en el déficit cuasifiscal (Bianchi)

La mayor parte de las reservas del Central no son propias, es prestado y no es de libre disponibilidad. Más allá de tener más de USD 68.000 millones de reservas, no son funcionales y aun las que son propias que son alrededor de USD 20.000 millones tampoco son de libre disponibilidad mientras estés en un acuerdo con el FMI. No hay mucho margen para el uso de reservas ante una corrida cambiaria, salvo que el organismo se lo habilite. Lo que el Fondo nos presta está destinado para pagar la deuda externa”, explica Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos de OJF.

“En el peor escenario, el de una nueva corrida cambiaria, las reservas que podrían cubrir el pasivo monetario son alrededor de USD 24.000 millones y darían un tipo de cambio de $100 pesos por dólar. En un programa más de largo plazo, podrías pensar en ver cómo cubrir las Leliq con otros activos de BCRA y dejar solo las reservas para la base monetaria“, agrega.

Por su parte, Alejandro Bianchi, gerente de Inversiones de InvertirOnline, cree que el tipo de cambio de convertibilidad ajustado por stock de Leliq y por el stock de reservas netas estaría alrededor de $ 70 por dólar. “Aunque es un escenario fantasioso, de difícil ocurrencia”, aclara. “En el tipo de cambio influyen factores políticos y la dolarización de carteras. Son temas a tener en cuenta en estos próximos meses. Por más que esté creciendo al 60% el stock de Leliq, en el corto plazo no debería haber problema en el déficit cuasifiscal”, dice Bianchi.

Una dolarización de la economía para volver a un tipo de cambio fijo es muy difícil en este contexto y convalidando un tipo de cambio seis veces superior al actual. Esto no solo sería tema devaluatorio, sino que implicaría un gran efecto inflacionario y de inestabilidad de muchas variables económicas y sociales (Emiliozzi)

Santiago Bulat, consultor de Invecq, cree que a menos que se quiera plantear un nuevo régimen monetario del 1 a 1, o una convertibilidad, no tiene demasiado sentido mirarlo al análisis dado que el tipo de cambio de equilibrio surge de otras cuestiones. ¿Cuáles? “La expectativa de demanda de activos, el resultado de la balanza de pagos, la expectativa de devaluación futura y la tasa de interés. De todas formas, sí podríamos considerarlo como un indicador de cuánto dinero estamos generando en nuestra economía, que, si no está relacionada con el aumento en la demanda de pesos, se convalidará una depreciación futura”, analiza.

“La verdad, una dolarización de la economía para volver a un tipo de cambio fijo es muy difícil en este contexto y convalidando un tipo de cambio seis veces superior al actual. Esto no solo sería tema devaluatorio, sino que implicaría un gran efecto inflacionario y de inestabilidad de muchas variables económicas y sociales. Creo que el tipo de cambio es una variable no menor en Argentina y no hay que subestimarla sobre todo en un año eleccionario”, cierra Enrique Emiliozzi, responsable de inversiones de Banco Hipotecario.

La proyección es que para fin de año el dólar se ubique en torno a los $48-50. La incertidumbre económica es alta, sumado a que la inflación de febrero midió 3,8% y el riesgo país cerca de 750 puntos básicos. En las próximas semanas, todo indicaría que se podrían usar USD 8.000 millones del FMI por parte del Tesoro para dar tranquilidad.

MSN

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