Buscan potenciar el turismo indígena en todo Chile

Las autoridades chilenas buscan potenciar el turismo indígena intentando acercar y visibilizar a los nueve pueblos originarios reconocidos que se distribuyen en las regiones del norte, centro y sur del país.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebró el pasado 9 de agosto, la subsecretaria de Turismo, Mónica Zalaquett, indicó que “en Chile tenemos una atractiva y diversa oferta de turismo indígena”.
Agregó que la preocupación es “mejorar su oferta, fortalecer sus capacidades comerciales y que así puedan hacer crecer sus emprendimientos”.
En Chile existen 521 iniciativas de turismo indígena pertenecientes a los 9 pueblos originarios reconocidos en el país. Hasta ahora, 23 pueden calificar como etnoturismo.
La directora nacional de Sernatur, Andrea Wolleter, elogió estas experiencias porque siempre van vinculadas a la cultura. “Gracias a ellas, llegan los turistas a un determinado destino, buscando las manifestaciones culturales del territorio y de sus pueblos, lo que permite revitalizar la cultura, mantener vivas sus tradiciones y dinamizar la economía local”, subrayó.
Asimismo, mencionó la importancia de “establecer un vínculo sólido entre turismo y pueblos originarios, de manera respetuosa y responsable, para asegurar así el desarrollo sustentable y sostenible de nuestros destinos y su invaluable patrimonio”.
Los programas de apoyo del Estado para el desarrollo de iniciativas en turismo indígena arrancaron en 1995, y en los últimos años, la institucionalidad del turismo ha generado lineamientos para que esta oferta pueda profesionalizarse.
En la última rueda de negocios, Alvaro Mamani, de la empresa Treking Aymara, contó que “el turismo nos ha permitido poner en valor nuestra identidad y fortalecer nuestras costumbres, patrimonio inmaterial, nuestra música, danza y nuestra lengua”.
Afirmó que “nuestro emprendimiento conjuga cultura local con lo identitario del pueblo aymara y nuestro sello lo da el que seamos indígenas y la experiencia que tenemos en el territorio”.
Agregó que “no solo somos sustentables, también lo somos con todo nuestro pueblo que trabaja en torno a esta apuesta”.
Budi Newen (del pueblo mapuche-lafkenche), un operador local del sector costero de la región de la Araucanía, ofrece diversos servicios de alojamiento que incluyen las rucas tradicionales y servicios de alimentación, que permiten una inmersión en la gastronomía mapuche-lafkenche.
Adicionalmente, existen servicios de navegación por las aguas del Lago Budi, observación de aves y actividades que permiten un contacto directo con comunidades lafkenche, para acceder a su cosmovisión, historia y creencias que son compartidas alrededor de un fogón o participando en algunas ceremonias locales.
Mely Ayin (mapuche-pehuenche) ofrece un acercamiento a la naturaleza indómita de la Araucanía andina. Incluye paseos a caballo, senderismo entre los centenarios bosques de araucaria, recolección de piñones, gastronomía tradicional, visita a puntos de artesanía típica y alojamiento.
También, la posibilidad de compartir el “mate” (infusión típica de algunos países de América del Sur, ndr) con representantes de las comunidades en ruka pewenche mientras relatan sus historias, leyendas y cosmovisión del pueblo indígena.
Otra propuesta es Kellón Indómito (mapuche), una iniciativa huilliche ubicada en el extremo sur del archipiélago de Chiloé, en la localidad de Quellón. Brinda excursiones terrestres y navegación con descendientes del pueblo costero ubicado a 1.100 kilómetros al sur de Santiago. Existen opciones de trekking, kayak, visitas a puntos de artesanía local y degustación de la comida chilota huilliche.
Por último, Lickan Tatay Excursiones (Pueblo Lickan Antay) es un operador local ubicado en San Pedro de Atacama (Región de Antofagasta, a 1.500 kilómetros al norte de Santiago). Su oferta incluye visitas a los Geisers del Tatio, Aldea de Tulor y Valle de la Luna con guías de la etnia Likan Anntay. Además, ofrece una inmersión guiada a la cultura local en el ayllu de Coyo para conocer las prácticas agrícolas y gastronómicas de un pueblo que habita el desierto desde hace miles de años.

ansa