Tormenta sobre versos en Estatua de la Libertad

La Administración Trump hace escarnio de la Estatua de la Libertad, símbolo de un Estados Unidos tolerante que acoge inmigrantes de todo el mundo.
Quien desencadenó la tormenta no fue otro que uno de los máximos responsables de la política sobre inmigración de la Casa Blanca, Ken Cuccinelli, querido por Trump como jefe del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, y que en una entrevista televisiva puso en discusión los valores que son considerados fundacionales de la nación norteamericana.
Se trata en particular del principio de inclusión, contenido en las estrofas de la icónica poesía colocada a los pies del monumento que domina la bahía de Nueva York.
Cuccinelli, un fidelísimo del magnate neoyorquino y cuyos abuelos emigraron de Italia, para defender la última ofensiva contra la inmigración legal “metió la pata”, atrayendo la crítica de quienes lo tildan de racista.
El estrictísimo control sobre las “tarjetas verdes” y visas de ingreso a Estados Unidos para quien goza de subsidios federales con vales de comida o módulos de vivienda, sancionado días atrás por la Casa Blanca, golpea a los inmigrantes más pobres. El diligente funcionario pensó entonces en alterar esos versos que desde hace más de un siglo representan para todos el faro a seguir, derecha e izquierda, republicanos y demócratas, sin diferencia de razas o religiones.
“Dame a tus rendidos, a tus pobres, a tus masas hacinadas anhelando respirar en libertad”, escribió en 1883 la legendaria poetisa Emma Lazarus, en el soneto titulado “New Colossus” compuesto precisamente para recoger fondos para la estatua. La inscripción fue puesta en el pedestal de la estatua en 1903.
A la pregunta de Rachel Martin de NPR a Cuccinelli en el programa “Morning Edition” de si estas palabras representan aún los valores del llamado “sueño americano”, Cuccinelli respondió: “Dame a tus rendidos, a tus pobres, pero aquellos que pueden pararse por sí solos y no representan una carga para el Estado”.
Y se abrió el cielo, en las redes sociales se desencadenó la protesta entre quienes lo acusaron de ser pura y simplemente un “yes man” de Trump y quienes se preguntan si poniendo en discusión un emblema como la Estatua de la Libertad mediante una “interpretación racista” de los versos contenidos en el pedestal no se pasó de la raya.
Cuccinelli, en el intento de explicar sus palabras, empeoró la situación, sosteniendo que esos versos se referían a los inmigrantes que provenían de Europa, no de otros lugares: “Concernían a las sociedades europeas que eran clasistas, donde la gente era considerada miserable sino pertenecía a su justa clase social”.
Y, por consiguiente, agregó que la placa a los pies del monumento fue colocada justo cuando en el Congreso aprobó la primera ley que concede ayudas federales a los inmigrantes más pobres; “un momento muy interesante…”.
Dos años atrás Stephen Miller, consejero político de Trump y arquitecto de la política sobre inmigración, liquidó la poesía de Emma Lazarus al afirmar que fue agregada tiempo después y que no tiene nada que ver con la Estatua de la Libertad.
También muchos líderes supremacistas blancos, como el exjefe del Ku Klux Klan, Dave Duke, y el exponente neonazi Richard Spencer, a menudo criticaron la poesía definiéndola como “fea y símbolo de debilidad”, y acusaron a Lazarus de querer transformar a Estados Unidos en el “refugio de los desechos humanos del mundo”.

ansa