Macron y Putin, diálogan antes del G7

 

El presidente francés, Emmanuel Macron, y su par ruso, Vladimir Putin, dialogaron hoy en búsqueda de un compromiso sobre las principales cuestiones internacionales como la situación en Ucrania, Siria e Irán, previo a la cumbre del G7 que se desarrollará dentro de cinco días en Biarritz.
El líder del Kremlin y el inquilino del Eliseo se encontraron en Fort de Bregancon, la sugestiva residencia veraniega del presidente francés que se encuentra sobre una isla en el Mediterráneo.
Al comienzo del encuentro en la fortaleza medieval, Putin y Macron explicaron que Ucrania, Siria e Irán eran algunos de los temas centrales de las conversaciones y respondieron a las preguntas de los periodistas presentes.
Precisamente sobre el conflicto en el sureste de Ucrania, los dos jefes de estado mostraron una mayor apertura. Al menos en palabras. Putin declaró que sus contactos telefónicos con el nuevo presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, son una fuente de “optimismo cauteloso”, mientras que Macron expresó su esperanza de que una nueva cumbre del Cuarteto de Normandía pueda tener lugar en las próximas semanas para buscar una solución compartida a la guerra en Donbass. Sería un gran paso hacia adelante dado que la última de estas cumbres data de octubre de 2016. Del Cuarteto forman parte además de Rusia y Francia, Alemania y Ucrania.
El Kremlin tiene un rol clave en la crisis ucraniana: aquella de agresor. La anexión ilegal de la península de Crimea en 2014, y el conflicto en el Este del país, llevaron a los europeos a aprobar sanciones aún vigentes contra Moscú. También condujeron a la exclusión de Rusia del G8, el grupo de potencias industriales que este fin de semana se reunirá en Biarritz (Francia) con el formato G7, sin Putin.
Macron debería a este punto hacer de mediador entre Kiev y Moscú, pero también presionar a Putin para que use su influencia sobre Irán para evitar una mayor escalada de tensiones en Medio Oriente y entre Estados Unidos e Irán.
La atrevida decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, para retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear iraní abrió una caja de Pandora, pero los otros países que firmaron el acuerdo quisieran preservarlo, y entre ellos están precisamente Rusia y Francia.
En Siria la situación no es menos complicada. Macron expresó profunda preocupación por la ofensiva de las fuerzas gubernamentales en Idlib que está causando víctimas entre los civiles y declaró que es necesario respetar “la tregua acordada en Sochi” y poner entonces fin a los bombardeos. Pero Putin le respondió que aprueba los ataques de las tropas de su aliado Bashar al Assad contra los milicianos.
Otro momento de fricción entre los dos presidentes se registró cuando se habló de las protestas que en estas semanas sacudieron a Moscú. Los rusos salen a la calle contra la exclusión de los opositores para las elecciones municipales moscovistas previstas para el próximo 8 de septiembre. Hasta ahora las manifestaciones fueron duramente reprimidas por la policía con bastones y con olas de arrestos.
Macron invitó a Putin a respetar los principios democráticos, y por lo tanto el derecho a manifestarse pacíficamente. Pero Putin lo congeló: Rusia -afirmó- no quiere protestas como las establecidas en Francia por el movimiento de los chalecos amarillos “con 11 personas asesinadas y 2.500 heridas”.
Un respuesta preparada y cargada de sólida retórica de propaganda: manifestaciones antigubernamentales en Rusia son en gran parte pacíficas y la única violencia son aquellas perpetradas por la policía.

ansa