Unos 2.300 arrestados y toque de queda en Cachemira

 

Al menos 2.300 personas han sido arrestadas en Cachemira, mientras los siete millones de habitantes de esa región permanecen atónitos frente al toque de queda y privados de todo medio de comunicación.
En ese contexto, la prensa, tanto la india como la internacional, se ve impedida de documentar lo que sucede en ese estado al que, tras una sorpresiva decisión, el gobierno indio lo privó de su autonomía el pasado 5 de agosto. Una denuncia al respecto fue formulada hoy por la IFJ, una ONG de periodistas con sede en Bruselas, que pidió al gobierno de Narendra Modi que restablezca la libertad de información y circulación para los periodistas que no pueden hacer su trabajo a raíz de las restricciones de todo tipo. Mientras, una agencia independiente informó hoy que, desde el pasado 5 de agosto, fueron arrestadas 2.300 personas, aunque las autoridades confirmaron nuevamente que sólo un centenar de políticos, activistas y maestros han sido arrestados “por razones de seguridad”. Desde hace dos semanas, la vida cotidiana de los habitantes de Cachemira sigue siendo una pesadilla: según las pocas fuentes que envían información utilizando conexiones satelitales, el estricto régimen de toque de queda, asociado con la ley marcial, sigue vigente, y las comunicaciones telefónicas, fijas y móviles, tienen problemas.
Internet, entretanto, está nuevamente bloqueado “por razones técnicas”, han dicho los anuncios oficiales. Mientras, las escuelas y oficinas públicas se han reabierto durante dos días, pero las aulas se han quedado vacías. Quien debe salir, para comprar comida, medicinas u otros productos, se encuentra en calles desiertas y tomadas por por agentes de las fuerzas especiales indias, en posición de guerra.
Los habitantes del valle del Himalaya, alguna vez llamado paraíso, en los últimos años han tenido que acostumbrarse a largos períodos de toque de queda. Los cachemires se sienten abandonados por la comunidad internacional, debido a la decisión de muchos países de considerar la cuestión como “un asunto interno” en India, o como máximo, bilateral.
Pakistán ha anunciado su intención de apelar ante la Corte Internacional, pero, en Occidente, la tesis de que la “papa caliente”, el antiguo barril de pólvora que llevó a India y Pakistán a tres guerras y al borde de una cuarta, tiene que resolverse con el diálogo entre los dos países.
Lo dijo en Londres, hace unos días, el primer ministro británico, Boris Johnson en una conversación telefónica con Modi en los últimos días.
Con toda probabilidad, el presidente francés, Emmanuel Macron repetirá la misma línea en la reunión programada para París durante el fin de semana. Por su parte, el mandatario estadounidense, Donald Trump, reiteró su disposición a actuar como mediador. En Nueva Delhi, se prepara la primera manifestación nacional de la oposición, promovida por el partido DMK, para protestar contra los arrestos de políticos y exigir la restauración de las libertades civiles en el valle. Pero los partidos se han dividido, y muchos parlamentarios, incluso la oposición, han aprobado la decisión de poner fin a una autonomía que India nunca había aceptado.

ansa