Sentencia a favor de un gallo: puede cantar

 

El gallo Maurice, cuyo canto matinal se ha convertido en una especie de símbolo de la Francia rural, seguirá cantando, así lo decidió la justicia francesa este jueves, tras rechazar la queja de vecinos fastidiados porque el animal los despertaba temprano.
El planteo judicial que dividió al país, lo hizo una pareja de granjeros jubilados, furiosa por “los despertares de madrugada” causados por el ave vivaz en la isla de Saint-Pierre d’Oleron, un balneario con bella vista al Atlántico, en el departamento de Charente Marítimo.
“Maurice ganó y los demandantes deberán pagarle al propietario del gallo mil euros en concepto de daños e intereses”, anunció el abogado defensor Julien Papineau, luego de la decisión judicial de los tribunales de Rochefort, en el suroeste del país. Por su parte, la dueña del gallo, Corinne Fesseau, aplaudió lo que considera “una victoria para cualquiera en la misma situación que yo”. “Espero que el fallo pueda hacer jurisprudencia para otros casos similares”, agregó la mujer el día de la sentencia.
Casacas con la leyenda “Let me sing” (“déjenme cantar”), la petición de “Save Maurice” (con 140 mil firmas), la historia de la polla de Saint-Pierre que se volvió loca en el verano francés por el galante Maurice fueron historias que se construyeron en torno al este dilema. El caso incluso cruzó el Atlántico, con un artículo en publicado en The New Yotk Times. Para muchos, Maurice se había convertido en una especie de defensor de las tradiciones rurales de la Francia profunda y durante días hubo quienes temieron que los amantes de la vida tranquila y urbana pudieran prevalecer. Pero los jueces respondieron en defensa de lo nativo. Según ellos, el canto de Maurice no puede en ningún caso entrar en la categoría de gritos o contaminación acústica.
En la sentencia, revelada por la prensa de Francia, el tribunal se refiere, entre otras cosas, a las conclusiones de un experto en justicia, una suerte de perito del caso. Durante tres días seguidos, el profesional se levantó a mitad de la noche para verificar la hora de despertar del gallo y el volumen de su canto. Y concluyó: el gallo no hace nada más que despertarse al amanecer, “intermitentemente”, entre las 6:30 y las 7:00 AM, ciertamente no desde las 4:00 AM de la madrugada, como dijeron los vecinos. Y canta a un volumen “apenas perceptible”, con ventanas cerradas, especifica el informe. La pareja de jubilados, para la cual la de Saint-Pierre d’Oléron es solo una residencia secundaria en la que van de vez en cuando están, para las vacaciones, han perdido la batalla judicial en gran medida en base a ese estudio.
Por lo tanto, Maurice podrá continuar cantando, con el debido respeto a aquellos que quisieron silenciarlo.

ansa