Estados Unidos le planteó a Massa su preocupación por cómo sería un posible gobierno de Alberto Fernández

El candidato a diputado por el Frente de Todos, Sergio Massa, se reunió en forma reservada en Washington con funcionarios del Departamento de Estado, del Tesoro y agencias de Seguridad, que le manifestaron puntualmente la preocupación de Estados Unidos sobre cómo un posible gobierno de Alberto Fernández encararía los temas de Venezuela, la deuda, la seguridad fronteriza y la influencia de China en nuestro país. Massa les aseguró que el de Alberto sería un gobierno “moderado y dialoguista”.

El encuentro no figuraba en la agenda oficial del candidato, pero fue confirmado a Clarín por fuentes del Departamento de Estado y del entorno massista. Sucedió el viernes pasado, al día siguiente de la charla de Massa en el Wilson Center de esta capital y poco antes de que partiera a Nueva York, donde se reunió con inversionistas.

La reunión sucedió en la sede del Departamento de Estado, en el barrio de Foggy Bottom y, según señalaron a esta corresponsal, fue convocada por la cancillería estadounidense, que además sumó a representantes de otras agencias clave en la relación bilateral como el Tesoro, Seguridad Interior y la DEA. El anfitrión fue Kevin O´Reilly, vicesecretario para el Hemisferio Occidental.

Una fuente del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado confirmó a Clarín la reunión, pero señaló que la cancillería “no comenta sobre el contenido de las conversaciones diplomáticas privadas”.

El encuentro duró cerca de dos horas y “fue muy bueno”, dicen cerca de Massa. Los funcionarios de Donald Trump le plantearon de entrada al candidato las preocupaciones sobre el posible rol que tendría Cristina Fernández de Kirchner en la vicepresidencia, y si el de Alberto sería un gobierno “moderado o extremo”.

El postulante a diputado nacional por el Frente de Todos les aseguró que, si gana, el de Alberto será un “gobierno moderado y dialoguista”, con una relación con Estados Unidos “madura y pragmática”, con temas que los acerquen y otros que los dividan. Pero luego el argentino pidió a los estadounidenses que dejen de lado sus “prejuicios y preocupaciones” para encarar el futuro. Que se olviden del episodio del ex canciller Timerman y el alicate porque si Fernández gana “será otro gobierno, con otro equipo”, distinto al kirchnerismo.

Los funcionarios de Estados Unidos le plantearon sus principales inquietudes:

Le dijeron que Venezuela es el tema más importante desde el punto de vista político que tiene Estados Unidos en la región y que les interesaba que la “Argentina mantenga su liderazgo en buscar una solución” a la crisis. Massa dijo que su posición es clara (que el de Maduro es un gobierno autoritario y que no apoyaría una intervención militar), pero que hay matices dentro de la coalición. El Frente de Todos iría hacia una posición más “intermedia” que la del gobierno de Mauricio Macri, más alineada con la de Uruguay que con el Grupo de Lima.

Por supuesto se planteó el tema de la crisis de la deuda. Massa insistió en lo que ha dicho públicamente en Washington: que el Fondo Monetario Internacional es parte del problema por haberle prestado tanto dinero a la Argentina. Desde el Tesoro le plantearon que se temía que la caída de la Argentina hubiera tenido un impacto mucho mayor en la región. El candidato afirmó que tienen un plan, cuyo modelo es el uruguayo, con postergación de capital e intereses, sin quita, pero que puede tener algunas características distintas.

Otro tema fue la cooperación bilateral en seguridad en la frontera norte, algo que ha crecido mucho durante el macrismo. Los funcionarios de las distintas agencias estadounidenses le plantearon el seguimiento de la ayuda policial, el trabajo conjunto en la Triple Frontera para el control del terrorismo, el narcotráfico y otras amenazas.

Estados Unidos también manifestó su preocupación sobre la presencia de China en la región. Y su influencia en áreas estratégicas como energía, litio o telecomunicaciones. Y le advirtió que, detrás de posibles préstamos, podrían sobrevenir pretensiones de influencia. La posición de Massa fue que primará el interés nacional y que “somos amigos de todos, pero satélite de ninguno”.

Después de esta reunión en Washington, Massa viajó a Nueva York donde tuvo un almuerzo con inversionistas en el Council de las Américas. Allí y en otros encuentros se vio con representantes de Blackstone, Pointstate Capital, HSBC, Bank of America, Merryl Lynch y varias empresas energéticas. “Nos encontramos con una mirada bastante menos pesimista que la que esperábamos encontrar”, dicen en el entorno de Massa. El candidato les dijo a los inversionistas que ahora tienen “un rol importante que jugar en la reconstrucción del país”.

msn