Dos detenidos fueron colgados en Japón, llevando el número de ejecuciones en el país a 15 este año, el número más alto de la última década. Keizo Okamoto, de 60 años, antiguo miembro de una organización criminal, e Hiroya Suemori, de 67 años, adiestrado como consultor, habían sido condenados a pena de muerte en 2004 por homicidio, acusados de haber robado unos 100 millones de yenes (900.000 dólares) y de haber matado a la cúpula de una compañía de consultoría, ocultando sus cuerpos bajo el cemento.

“Es un caso extremadamente brutal en el que robaron la vida preciosa de las víctimas solo por motivos egoístas”, dijo hoy el ministro de Justicia, Takashi Yamashita, que había firmado el martes pasado la orden para su ejecución.

El Ministerio, que ha autorizado las ejecuciones, ha subrayado que Japón continuará llevando a cabo ejecuciones, ya que muchos en el país la apoyan. En tierra nipona, más de 100 personas se encuentran en el corredor de la muerte, según ha informado la agencia de noticias Kyodo.

Las ejecuciones son las primeras que se han llevado a cabo desde julio, cuando el ex líder de la secta japonesa ‘Verdad Suprema’, Shoko Asahara, y otros doce miembros, implicados en un ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995, fueron ejecutados.

Según una encuesta del Gobierno publicada en 2014, el 80,3 pro ciento de la población japonesa mayor de 20 años estaba a favor de la pena de muerte, una cifra menor al 85,6 por ciento registrado en una encuesta anterior en 2009.

El Intransigente

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