La caravana del éxodo latina ya está en la ciudad de México

(ANSA) – Los primeros miembros de la caravana migrante llegaron este sábado a Ciudad de México, a pesar de numerosas vicisitudes, gracias al transporte gratuito que consiguió en vehículos privados.

La tarde de ayer entraron seis hondureños, entre ellos un bebé, pertenecientes a dos familias, provenientes de Juchitán, Oaxaca, que habían dejado la avanzada y viajaron de “aventón” (llevados por otros en vehículos), mientras que anoche arribaron otros 18 centroamericanos.

Sin embargo, la mayor parte permaneció en Ciudad Isla, estado de Veracruz, desde donde partió hoy muy temprano rumbo a la ciudad cafetalera de Córdoba, pero para llegar deberá recorrer unos 200 kilómetros, el trayecto más largo de su agotador recorrido que inició el 12 de octubre pasado en Honduras.

El grupo principal, que ingresó a México el 19 de octubre, está integrado por 4.347 personas, de acuerdo con un recuento realizado por la Cancillería, que estimó el total de las dos caravanas que se encuentran ya en México en 5.347. El tercer contingente de 2.793 que gestiona solicitudes de refugio se encuentra en Tapachula, estado de Chiapas, la ciudad más importante de la frontera con Guatemala.

La mayoría (1.650) son alojados en el albergue del Recinto Ferial y el resto en otros albergues, según el ministerio de Relaciones Exteriores. La estimación contrasta con los 7.000 migrantes que supuestamente formaban el primer conjunto de extranjeros que ingresó a México, sin contar los otros dos grupos que se entraron al país después.

El segundo grupo de centroamericanos salió también este domingo de Loma bonita, estado sureño de Oaxaca, cerca de Veracruz, aunque se duda que logre unirse al contingente inicial. Los salvadoreños, hondureños, nicaraguenses y guatemaltecos de la avanzada viajan muy dispersos, lo que hace prever que arriben en cuentagotas a Córdoba, de donde se dirigirían luego a la ciudad de Puebla, a unos 150 kilómetros de la capital y luego a la Ciudad de México.

Horas antes del amanecer, a las 4:00 horas locales (11:00 GMT), la primera caravana comenzó su salida aunque la mayoría lo hizo una hora después, cargando consigo sus alforjas y sus carritos para bebés quienes llevan consigo a sus hijos pequeños. A pesar de los llamados de los activistas que los acompañan de viajar juntos para ser protegidos por la policía a fin de evitar ser blanco de la delincuencia, algunos migrantes, sobre todo los más jóvenes e intrépidos, han preferido adelantarse por su cuenta.

Otros en cambio prefirieron seguir descansando y salieron hasta las primeras luces del alba en tanto que otros más decidieron todavía esperar un poco. Los más temerarios, en particular quienes viajan solos, se trepan a camiones cisterna que transportan combustibles o camiones aunque hay quienes pueden darse el lujo de pagar un taxi o una furgoneta.

Para las próximas horas se espera que arriben a la capital más migrantes que consiguieron transporte privado, donde son esperados en la Ciudad Deportiva, al oriente, en la que el gobierno de la metrópoli instaló un albergue con capacidad para miles de personas.

En la capital homónima del estado de Puebla, también fueron dispuestos dos albergues en las parroquias de La Asunción y San Juan de los Lagos, y el gobernador José Antonio Gali Fayad instaló un “gabinete especial” para vigilar y atender su paso.

La Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, en coordinación con la Policía Federal, instaló algunos puestos de apoyo en la ruta México-Veracruz para estar listos ante cualquier emergencia. En Córdoba también son esperados otros miles de centroamericanos en el Deportivo El Mexicano.

Se espera que la caravana se reagrupe en esa ciudad y marche en forma más ordenada hacia la capital, para que la mayoría logre alcanzar la capital azteca mañana mismo o a más tardar el martes. Se estima que la etapa de Ciudad de México será crucial en su decisión de quedarse en el país o seguir su viaje hacia la frontera norte.

El gobierno del presidente Donald Trump decidió enviar a esa zona, sobre todo al estado de Texas, 5.000 militares para evitar a toda costa que entren a su país, por considerar que algunos de ellos son “criminales peligrosos”.

El Intransigente

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