La mayoría de los reos de Misiones están presos por delitos de violación

El Sistema Nacional de Estadística sobre Ejecución de la Pena (Sneep) difundió los informes finales correspondientes al año 2017, y en el caso Misiones se destacan varias aristas que sirven para conocer el contexto y el perfil de la población penal de la provincia.
En principio, del estudio realizado por dicho organismo dependiente de la Dirección Nacional de Política Criminal en materia de Justicia y Legislación Penal,   se observan tres puntos sobresalientes: la superpoblación, el predominio de los delitos de violación y que la mayoría de los internos poseían trabajo al momento de sus ingresos a las cárceles.
Según el informe de la Sneep, al 31 de diciembre de 2017 el sistema carcelario de Misiones contaba con un total de 1.495 internos distribuidos en las distintas unidades penitenciarias, de los cuales 1.389 dependían de la Justicia provincial, mientras que los restantes 106 registraban causas por delitos federales.
Justamente, es de ese total de internos que la Sneep estableció que Misiones cerró el 2017 con una superpoblación general cercana al 17,7%, siendo la Unidad Penal I de Loreto el recinto con mayor diferencia existente entre su capacidad y la cantidad de reos alojados, seguida por la Unidad Penal II de Oberá.
Sobre este mismo punto, en el informe se observa además un cierto desequilibrio entre los mencionados predios y los últimos recintos carcelarios inaugurados en la provincia, que son la UP VII Puerto Rico y la UP VIII Cerro Azul.
Según consignaron fuentes consultadas por El Territorio, la superpoblación penal es toda una problemática en la provincia, aunque a partir de distintas medidas y traslados, en 2018 el porcentaje pudo ser reducido en varios puntos, pero las cifras exactas aún no fueron procesadas.
“Los números no son fijos y cambian día a día dado los constantes movimientos que se registran por las diversas situaciones en las que se encuentra cada interno, entre egresos por cumplimientos de pena, salidas condicionales, trasladados o cambios de pabellones, pero año a año aumenta la población penal, eso es una constante. En promedio, por año hay un centenar de nuevos internos”, describió una fuente consultada.
El dato coincide con lo detallado en el informe de la Sneep, ya que allí se consigna que al cierre de 2016 la población penal era de 1.388 internos, mientras que en 2015 era de 1.290 reos y para contextualizar aún más, por ejemplo, una década atrás la cifra llegaba a 1.090.
Volviendo al año 2017, la Sneep relevó que de los 1.495 internos, 729 de ellos se trataban de condenados, lo que se traduce en un 49%, aunque la diferencia en relación a los procesados fue prácticamente nula, dado que otros 721 reos eran personas con procesos abiertos. Esta categoría se completa luego con los 45 inimputables.

Por último, entre los condenados había 79 que registraban penas de prisión perpetua.

Perfil

Otra arista que aparece tras el análisis del estudio difundido por la Sneep en base a los datos registrados hasta el último día de 2017, es que los delitos que aparecen con mayor cantidad de menciones son las violaciones, seguido por robos e intentos de robo y homicidios dolosos.
El relevamiento realizado consigna que los delitos de violaciones registran un total de 480 menciones (que se traduce en casi un 25% del total de delitos), seguido por robo y/o tentativa de robo con 375 (19,28%) y homicidios dolosos ocupa el tercer escalón con 317 (16,29%).
En este punto es importante aclarar que se utiliza el término menciones porque existen internos que tienen más de una causa por un mismo delito. En detalle, existen 103 internos que están involucrados en dos casos de violación cada uno.
Más atrás en la lista aparecen los delitos contra el honor (120 menciones), infracciones por ley de estupefacientes (115), homicidios dolosos en grados de tentativa (100) y amenazas (78).
Los datos recolectados también permiten trazar el perfil que predomina entre los presos y en este punto vale mencionar, por ejemplo, que al momento de sus ingresos la mayoría de los internos provenían de zonas urbanas, tenían trabajo (ya sea de tiempo completo o parcial), poseen calificación ‘buena’  de conducta y sólo un 8%  del total de detenidos no recibió visitas durante el 2017.
En detalle, según la Sneep, el 39% de los internos hasta 2017 registraban un trabajo de horario completo al momento de ingresar a la cárcel, otro 36% tenía trabajo de medio tiempo y un 25% se encontraba en condición de desocupado. Además, un 50% de ellos tenía algún tipo de oficio y un 14% se dedicaba a alguna profesión.

En cuanto al grado de instrucción, en tanto, predomina el primario incompleto con un 40% y sólo el 6% culminó la secundaria.
En relación a la conducta, el 47% de los internos registra calificación ‘Buena’, un 18% tiene ‘Muy Buena’ y un porcentaje similar no posee calificación. Entre ‘Mala’ y ‘Regular’ se reparten el 18% restante.

Los números del 2018

Al margen de la estadística elaborada por la Sneep con los datos del año pasado, El Territorio accedió a algunos números del 2018. Según lo indicado por fuentes consultadas, la población penal que registraba el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) hasta la víspera era de un total de 1.563 internos, de los cuales 742 se tratan de condenados (47,47%), 670 procesados por la Justicia penal (42,87%), 71 procesados por delitos federales (4,54%), 44 inimputables (2,82%) y 36 condenados federales (2,30%). En cuanto a la distribución de los internos, la tendencia continúa y es la UP I de Loreto la que mayor cantidad de personas privadas de su libertad posee, seguido por la UP III de Eldorado y la UP II de Oberá. Este matutino también obtuvo información que da cuenta de que en 2017 fueron un total de 20 los internos que obtuvieron el beneficio de la prisión domiciliaria y en lo que va del 2018 ya se registran 11 casos de este tipo, además de tres internos que poseen pulsera electrónica que es monitoreada por el Patronato de Liberados. Además, en lo que va del año se registraron 45 egresos por cumplimiento de penas y 55 por el otorgamiento de salidas condicionales. Las cifras del año pasado fueron de 33 y 91, respectivamente. Por último, en 2018 hubo cuatro internos que fallecieron tras las rejas, en tanto que el año pasado los casos fueron siete.

El Territorio

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