La razón por la que en algunos países se conduce por la izquierda

 

Si usted atraviesa en automóvil el Canal de la Mancha, tarde o temprano tendrá que hacer una de las maniobras más extrañas para un conductor. En caso de que venga de Francia, deberá dejar de circular por la derecha y pasar a hacerlo por la izquierda; pero si su viaje concluye en el país galo, deberá hacer lo opuesto. No hay que preocuparse; en apenas unos minutos se terminará habituando, y basta con prestar un poco de atención para no sufrir ningún percance. Hoy en día, la mayoría de países, como España, circula por la derecha. Sin embargo, hay un porcentaje menor –alrededor de una tercera parte del planeta y formado sobre todo por las antiguas colonias inglesas– que sigue aferrándose a la tradición de hacerlo por la izquierda.

Porque si se atiende a las fuentes históricas, parece que ser que la excepción somos la mayoría de países, no los británicos. Durante la Edad Media, esa época de duelos de honor y bandidos a la vuelta de cada recodo del camino, parece ser que la mayoría de jinetes cabalgaba por su izquierda, con el objetivo de blandir su espada con la derecha, el lado que quedaba visible para los potenciales enemigos que viniesen de frente. No está todo el mundo de acuerdo con esta teoría popular. De hecho, un artículo de ‘National Geographic’ señala lo opuesto: que los romanos circulaban por la derecha puesto que esto les permitía azotar a las bestias con la izquierda y, al hacerlo de forma diagonal, evitar golpear a los viajeros del sentido opuesto.

El origen romano del sentido parece difuso, pero no lo es tanto el de la circulación en la Edad Media. Ahí sí parece haber cierto quórum en la teoría de la espada. Fue el papa Bonifacio VIII quien comenzó a regular la seguridad vial en pleno jubileo de 1300, con el objetivo de que la avalancha de peregrinos no terminase en tragedia. En concreto, dividió con una línea blanca la carretera y ordenó que los carruajes circulasen por la izquierda, consolidando por primera vez lo que hasta entonces había sido costumbre. En Gran Bretaña, como recuerda un reportaje del Canal Historia, las leyes de 1773 y 1835 regularon de forma legal esta circulación por la izquierda. Pero Francia tenía otra idea.

Lo que diga nuestro líder

Algunos medios recogen la teoría de que la insumisión de tráfico de los franceses se debe a que el emperador Napoleón era zurdo, por lo que en lugar de llevar a Mahoma a la montaña, se llevó la montaña a Mahoma, y el país galo se adaptó a la peculiaridad de su amo. Desde ahí, los sucesivos reinos que fueron invadidos por Napoleón terminarían cambiando sus costumbres por el mismo motivo, lo que explicaría por qué en España, Italia o Alemania se circula por la derecha y también por qué Gran Bretaña, que resistió la ofensiva gala, conservó sus viejas costumbres.

Sin embargo, un viejo artículo de ‘The New Scientist’ ofrece una convincente explicación alternativa: fue durante la Revolución Francesa, de mano de Robespierre y su reinado del Terror en 1792, cuando los aristócratas que se desplazaban en vechículo se vieron obligados a circular por la derecha. La razón era que, si bien el tráfico “rodado” de la época –caballos, carruajes– circulaba por la izquierda por las razones anteriormente expuestas, los paseantes seguían haciéndolo por la derecha, y de esa forma se intentaba igualar a unos y a otros. Como ocurre hoy, lo más seguro para un peatón es circular en sentido contrario al tráfico, para poder ver los coches de cara. Al cambiar el paradigma, todos comenzaron a caminar en el mismo sentido.

Desde ahí hasta la Primera Guerra Mundial, pasando por la gran era del colonialismo decimonónico. La mayoría de países adoptaron una u otra costumbre dependiendo del polo, francés o inglés, bajo cuyo influjo se encontrasen, salvo contadas excepciones como Egipto, que si bien terminó siendo colonizada por Reino Unido, terminaría conservando la disposición napoleónica. Hoy en día, la mayoría de países africanos, asiáticos y océanicos que sirven conservando la circulación por la izquierda son antiguas colonias británicas. Otros fueron adaptándose a lo largo del tiempo, como Portugal, que cambió de sentido en los años 20. El caso de EEUU es un tanto especial, ya que a pesar de sus orígenes ingleses, impuso la circulación por la derecha porque los carruajes eran dirigidos por un conductor que se sentaba en el último a la izquierda, para azotar con la derecha y poder contemplar directamente si su rueda chocaba con la del resto de viajeros.

Uno de los grandes hitos en la historia de la circulación fue la introducción en el mercado del modelo T de Ford, que por primera vez colocaba al conductor en el asiento delantero de la izquierda. Esto obligaba a los conductores a circular por la derecha, puesto que los pasajeros debían bajarse a la calzada por ese lado; de ser al revés, tendríamos un montón de viajeros acumulados en la mediana de la carretera. Es probable que esto influyese en el caso de las ciudades españolas, que terminaron unificándose a nivel nacional en los años 30. Hasta entonces, en algunos municipios se circulaba por la derecha (Barcelona) y otros por la izquierda (Madrid). Esta última cambió su sentido a la derecha en 1924.

Como tantas otras cosas, la situación comenzó a unificarse después de la Segunda Guerra Mundial, con la Convención de Ginebra sobre circulación vial de 1949. Hay una buena razón por la que muchos países bajo la influencia británica –además de Japón, Indonesia o Tailandia– no hayan cambiado sus costumbres, y es que sus vías de circulación (especialmente las de las ciudades) están acondicionadas para circular por la izquierda, y un cambio repentino requeriría una gran inversión económica. Es mucho más sencillo obligar al conductor ocasional a adaptarse a su forma de circulación… aunque no pensasen lo mismo países más acomodaticios como Canadá, que comenzó a circular por la derecha para adaptarse a EEUU.

Fuente: msn.com

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