Las mujeres mueren abrazadas a sus hijos en Atenas

(ANSA) – Las imágenes en la localidad de Mati, la más golpeada por los incendios en Grecia, recuerdan el escenario macabro de Pompeya. Los socorristas hallaron los cuerpos carbonizados de dos mujeres muertas abrazadas a sus hijos, refirió la televisión griega Skai.

Algunas personas, prosiguió la emisora, buscaron huir de las llamas corriendo hacia el mar, pero una escollera los obligó a volver atrás para buscar otra vía de escape, quedando atrapadas entre las llamas.

Con lágrimas en los ojos y la voz quebrada, los socorristas contaron cómo tuvieron que ver los restos de madres abrazadas a sus hijos, muertos carbonizados, o personas reducidas a cenizas a pocos metros del mar al que no pudieron llegar y que hubiera sido su salvación.

“Algo nunca visto”, repetían los rescatistas, sin poder salir del impacto por el drama del balneario turístico de Mati, a 40 kilómetros de Atenas, donde las llamas mataron a 26 personas en pleno verano griego. La magnitud de la tragedia ya se advertía al amanecer (hora local), cuando el número de muertos por los incendios ya había superado los veinte muertos.

Las víctimas eran todos turistas -sobre todo griegos, que tienen en la localidad casas de veraneo-, quienes fueron sorprendidos por la llamas en plena noche. Se reunieron en el césped que estaba en medio de las casas, tratando de escaparse hacia el mar de la llamada Costa de Plata. Pero el acantilado de ese tramo del mar fue su sentencia de muerte: entre el pánico, el humo y el fuego que estaba a punto de alcanzarlos, no vieron el camino que descendía hacia el mar.

“El calor era tan intenso que vimos el aluminio de los autos quemados en el suelo”, contó Stratos, un fotógrafo llegado al lugar esta mañana, antes de que las autoridades aislaran la zona. “Había árboles y palos de luz que se quemaban. Y un olor nauseabundo que envolvía el lugar. En el suelo había personas, que murieron carbonizadas”. De hecho, “había gente carbonizada a sólo 15 metros del mar.

Por su lado, Nikos Economopoulos, jefe de la Cruz Roja griega, se estremecía al contar lo que sucedió, “Muchos buscaron una vía de escape, pero ellos y sus hijos no tuvieron tiempo. Cuando vieron que la muerte se acercaba, se abrazaron instintivamente”, dijo. Un sobreviviente de Mati que no quiso dar su nombre también dio su testimonio. “Cuando nos dimos cuenta que no podíamos salir, abandonamos nuestro auto, tomé en brazos a mi hijo de tres años y empecé a correr. Encontramos en un camino detrás de las casas, bajamos a la playa y nos metimos al mar”, aseguró.

Y añadió: “Estaba seguro de que moriríamos unos minutos después, y era consciente de que había gente corriendo detrás de mí, personas que no podían llegar. Estábamos atrapados en ese césped, antes de llegar al sendero. Sólo después entendí que fue ahí que murieron 26 personas”.

Por la tarde, entre los últimos focos de calor y automóviles carbonizados, cerca de casas y restaurantes tragados por el fuego, algunos buscaban aún, desesperados, a sus seres queridos. Uno de ellos, Spiros, gritó: “He estado llamando a mi hermana durante horas, pero ella no me responde”.

el intransigente

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