Minimeteoritos a escala y láseres para que los pulvericen: así trabajan estos científicos rusos para descubrir cómo afrontar un armagedón

Si un meteorito viniese directo hacia nosotros solo tenemos dos opciones efectivas: o bien lo desviamos o lo pulverizamos en rocas más pequeñas para que no suponga un verdadero peligro. Los rusos han decidido optar por la segunda opción. Y para ello han probado con un láser y meteoritos artificiales.

La potencia de una explosión nuclear en un láser

En un reciente estudio publicado en la edición rusa del Journal of Experimental and Theoretical Physics, un engrosado equipo del Instituto de Física de Moscú (o MIPT) mostraba un modelo de lo que ocurriría con un meteorito al que tratáramos de pulverizar con una explosión nuclear.

Para imitar semejante impacto lo que han hecho ha sido construir un potentísimo láser y varias réplicas de “minimeteoritos” sobre los que lo han probado. El resultado ha sido una especie de maqueta de lo que pasaría si nos diera por reventar asteroides a golpe de bomba nuclear. También han conseguido medir la energía necesaria para devastar estos objetos potencialmente peligrosos sin que ocasionaran daños a la Tierra.

Así, en el caso de que un NEO (Objeto Cercano a la Tierra, por sus siglas en inglés) estuviese amenazándonos, ahora sabemos mejor cuánta potencia necesitamos para poder eliminar el peligro. También sabemos qué podría ocurrir con los restos que dejara la explosión, según el modelo. Y, por supuesto, ya que tenían un láser para jugar, los investigadores se han dedicado a probar diversos modelos de meteorito e “impacto”.

Para que nos hagamos una idea, para hacer el experimento, el MIPT ha usado tres láseres: el Iskra-5, el Luch, y el Saturn, con los que han amplificado la potencia hasta conseguir la equivalente a una explosión nuclear capaz de destruir los “miniasteroides” puestos al vacío por el equipo.

Construyendo asteroides en miniatura…

Para poder crear un modelo realista, los investigadores confeccionaron meteoritos artificiales cuya composición imitaba a las condritas extraterrestres, que suponen el 90% de los meteoritos que alcanzan nuestra superficie. Como decíamos, en el estudio se estudió qué haría falta para pulverizar rocas de distintos tamaños y formas: desde los típicos cilindros ha “minimeteoritos” cúbicos, redondos, horadados…

Esto, en sí mismo, es un adelanto ya que los físicos del MIPT han creado una tecnología capaz de reproducir artificialmente la composición de los meteoritos. ¿Y para qué puede servirnos? Pues, como imaginaréis, para hacer más y más pruebas con asteroides artificiales que nos permitan estar mejor preparados en el futuro. También nos ayuda a entender más sobre la formación de estos cuerpos celestes al poder fabricar los nuestros propios.

La composición, la rigidez, la densidad, la forma… todos estos aspectos fueron muy tenidos en cuenta por los equipos para conseguir un ejemplo a escala de los meteoritos artificiales, algo indispensable si queremos tener un modelo fiable al final del experimento. Y es gracias a este trabajo de precisión que los investigadores han obtenido un modelo efectivo para calcular cuánta energía haría falta para pulverizar un meteorito.

…Y el resultado de pulverizarlos

Según los cálculos, para estos “minimeteoritos”, entre catorce y quince órdenes de magnitud más pequeños que sus hipotéticos hermanos mayores, hacen falta hasta el doble de energía por unidad de masa para ser desintegrados. Algo perfectamente factible para los potentes láseres empleados cuyo haz, con unos poco nanosegundos, imita la explosión prevista por una bomba nuclear de varios megatones, pero en pequeñito. La conclusión es que para un meteorito no metálico de unos 200 metros haría falta una bomba de tres megatones.

El modelo propuesto, el cual también emplea los datos obtenidos a partir del contacto con el impactante meteorito de Chelyabinsk, supone que un asteroide de este tamaño sería relativamente inocuo si consiguiéramos fracturarlo en pedazos diez veces más pequeños. Eso no quita que algún trozo llegara a golpear la Tierra y causar algunos daños, como ha ocurrido innumerables veces. Pero sus consecuencias no serían catastróficas. Ni siquiera graves.

 

Otros resultados interesantes de la investigación muestran que para destruir un meteorito da lo mismo hacerlo con una carga explosiva enorme o varias menores. También es más útil aprovechar los huecos de los asteroides, los cuales reducen una quinta parte de la energía calorífica necesaria para poder destruirlos, por lo que enterrar una bomba en un pliegue sería lo más efectivo. En resumen, que ahora sabemos dónde deberíamos enviar al equipo de Bruce Willis en el caso de Armageddon a implantar el dispositivo nuclear.

Por desgracia no podríamos obtener la energía suficiente para provocar el estallido necesario con un láser

¿Pero tiene que ser una bomba? ¿Por qué no usar, como los rusos, un enorme láser? Por desgracia, y aún pensando en micropulsos muy energéticos, no podríamos obtener la energía suficiente para provocar el estallido necesariocon un láser. Esto solo funciona a pequeña escala. Pero sí que podríamos mandar una bomba nuclear teledirigida al lugar apropiado, algo relativamente sencillo.

Este método, publicaba la NASA hace unos años, sigue siendo el más efectivo para tratar de defendernos de un NEO. Estos asteroides suponen una verdadera amenaza. No tanto en sí por sus propiedades sino porque detectarlos es algo relativamente difícil, al no estar catalogados. Y preparar una operación para defendernos de ellos podría llevarnos años. Por suerte, estudios como este no se quedan meramente en las explosiones y los láseres.

Porque para prevenir una catástrofe hay que tener los conocimientos adecuados, preparar de antemano los recursos y estar listos para el día aciago. Ese día en el que toda la humanidad contendrá la respiración mientras este esfuerzo investigador da sus frutos salvando la Tierra de una colisión inminente.

fuente: xataka

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