Peronismo: el futuro tras la llegada de los “alternativos”

Finalmente esta semana se dio la foto. Y se pusieron las cartas arriba de la mesa. El peronismo que tomó la decisión de enfrentar a Cristina ya salió a la cancha.

Entre ellos (Pichetto, Urtubey, Massa y Schiaretti) había distintas posturas sobre cuándo había que aparecer y plantarse como alternativa presidencial para el año que viene. La crisis económica terminó de adelantar los tiempos. Aún no está definido quién de este lote será el candidato.

Todos hicieron un pacto para que los que quieran jugar, salgan a caminar. Luego, llegado el momento, se medirá a través de encuestas y saldrá a competir el mejor posicionado. Lo que este grupo tiene en claro es que no se eliminará en una PASO con el sector de Cristina. Así, llegará a la elección general una propuesta electoral que represente a los K, y otra a los anti K.

Por un lado Macri quería, y todavía quiere, confrontar con Cristina. Al Presidente nada le convendría más que la oposición sólo esté representada por CFK, a la cual le puede enrostrar todos los casos de corrupción. Pero la verdad es que, como mostró la foto de esta semana, el peronismo está partido, algo que ya se sabía pero que terminó de confirmarse ahora. La aparición del peronismo moderado, si bien le sirve a Macri porque quiebra a la oposición, también representa para Cambiemos una amenaza.

Si esta opción se consolida, y si el kirchnerismo entra en un ocaso, el oficialismo se vería en problemas para ganar el balotaje en caso de que la economía no muestre signos de recuperación.

Conurbano, fundamental

El revuelo de la aparición mediática del peronismo moderado seguirá y planteará mucho ruido en el peronismo. Aunque este sector aún debe afrontar varios desafíos. Quizás el más importante sea el enorme ascendiente que Cristina tiene en el conurbano, donde mejor mide.

Los intendentes, que hoy están con CFK porque apuntan a ganar sus distritos el año que viene, miraron con interés pero sin demostrar mucho la irrupción del peronismo alternativo. Los jefes comunales, si llegado el momento el peronismo no K se termina por imponer, terminarán rindiéndole pleitesía y olvidándose de Cristina. Pero no es lo que pasa hoy.

El peronismo alternativo tiene a su favor de que no se le puede achacar hechos de corrupción y desde ese lugar Macri no los puede correr. También es cierto que tienen, como desventaja, que ninguno de sus potenciales candidatos presidenciales hoy mide bien. Los que más suenan del grupo con aspiraciones a la Rosada son Massa y Urtubey, quienes en las encuestas siguen lejos de Cristina. Esto no quiere decir que cuando se lancen formalmente no logren cosechar más adhesiones.

El peronismo alternativo puede comer votos peronistas y también bucear las aguas de la gran clase media argentina, desencantada con Macri y su ajuste. Pero para ganar la elección deberán caminar el Conurbano profundo, ese que alberga millones de votos que tuercen elecciones y donde hasta ahora no aparecen. Su fortaleza está en la liga de gobernadores y en el interior del país, en las provincias, donde tienen territorio. Eso es un dato político trascendente.

Pero lo “fundamental” para llegar a la Casa de Gobierno es dominar el cordón que rodea la Capital Federal, donde se concentran los bolsones de pobreza y donde el kirchnerismo aún sigue reinando.

Cronica

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