Por temor a recibir un aluvión de inmigrantes, Austria no firma el pacto de la ONU

(ANSA) – El gobierno austriaco no firmará el pacto de Naciones Unidas sobre migrantes porque teme un impacto en su soberanía migratoria y una falta de diferenciación entre migración legal e ilegal, sosteniendo además que no puede ser un derecho humano.

Lo anunciaron el canciller Sebastian Kurz y su vice, Heinz-Christian Strache citado por la agencia de noticias Apa. El Pacto Mundial para la migración, que no es legalmente vinculante, fue terminado en julio y deberá ser aprobado el 11 y 12 de diciembre en Marrakech.

Pero Kurz y Strache dijeron que Austria no firmará el documento ni enviará un representante oficial a Marruecos. “Hay algunos puntos que nosotros vemos en modo crítico y donde tememos un peligro para nuestra soberanía nacional”, dijo Kurz. “Algunos de los contenidos, son diametralmente opuestos a nuestra posición”, dijo Strache comentando que la “migración no es y no puede ser un derecho humano”. “No es posible que alguien reciba el derecho de migración a causa del clima y de la pobreza”, indicó.

En América Latina

El arresto de dos hondureños que formaban parte de la primera caravana de migrantes centroamericanos pareció confirmar las sospechas de los gobiernos de México y Estados Unidos de la infiltración de delincuentes, aunque se trataría de un hecho aislado. La idea de que al contingente de unas 7.000 personas, que partió el 12 de octubre de San Pedro Sula y entró a México una semana después, lograron colarse criminales fue primero avanzada por el presidente Donald Trump, quien habló también de terroristas del Medio Oriente.

Posteriormente, el gobierno mexicano apoyó esta afirmación pero hasta ahora no había presentado ninguna prueba. Los hondureños detenidos fueron trasladados a su país, debido a que pesan sobre ellos órdenes de captura por narcotráfico y homicidio. No obstante, hasta ahora se ignora si pertenecen a las temidas “Maras” o pandillas que mantienen asolados a algunas regiones de Honduras y El Salvador.

A pesar de que hay dudas sobre el tema, Trump ha usado esta supuesta infiltración como tema de campaña con vistas a las elecciones legislativas en su país del próximo 6 de noviembre y anunció el desplazamiento de 8.000 miembros del Ejército para contener a los migrantes. La primera caravana llegó ayer a Juchitán y decidió permanecer hoy en esa ciudad del Istmo de Tehuantepec, la más castigada por el terremoto de 8,2 grados en la escala de Richter, el más fuerte en un siglo, del 7 de septiembre de 2017, que arrojó 102 muertos, en espera de conseguir transporte hacia la Ciudad de México.

En tanto, la segunda, integrada por entre 1.000 y 2.000 personas, llegó a Tapachula, la ciudad más importante de la frontera sureste de México, donde pernoctó en el parque Miguel Hidalgo, pero sin recibir la misma acogida de la primera y en medio de cierto desorden. “La ayuda se aplacó. Pedimos a la sociedad y a las autoridades que nos apoyen para lograr nuestros sueños. Tenemos necesidad, porque en Honduras hay demasiada pobreza. El gobierno nos está destruyendo, dijo el hondureño Luis Alonso, a periodistas que cubren el recorrido.

En cambio, en Juchitán las cosas fueron diametralmente distintas, pues el municipio y una empresa privada puso a disposición de los migrantes un albergue junto a la central de buses donde había servicios de salud, alimentos y baños móviles. Ayer, los miles de personas procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras e incluso Nicaragua caminaron más de 50 kilómetros para llegar a Juchitán, un poblado habitado en su mayoría por indígenas de la etnia zapoteca.

El Intransigente

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