Thunderobot GX97, análisis: el portátil que pretende seducir a los jugones que no quieren gastarse más de 1.200 euros

Los aficionados a los juegos para Windows estamos de enhorabuena. Y es que el abanico de equipos que podemos encontrar en el mercado diseñados específicamente para ayudarnos a disfrutar con garantías nuestros títulos favoritos es cada vez más amplio. Thunderobot, parece decidida a afianzarse en occidente con la misma fuerza que ya tiene en China.

Y, para lograrlo, su apuesta pasa por colocar en el mercado ordenadores, tanto de sobremesa como portátiles, avalados por una relación precio/prestaciones atractiva. Pero este es un segmento de mercado muy competido en el que fabricantes como Asus, HP o MSI, entre otros, tienen un recorrido más largo y también han optado por proponernos ordenadores con buen rendimiento y un precio razonable. En cualquier caso, que haya más competidores, y, por tanto, más opciones, es una estupenda noticia para nosotros, los usuarios. Veamos qué es lo que pone sobre la mesa Thunderobot con su a priori interesante GX97.

Thunderobot GX97: especificaciones técnicas

Este portátil para jugones incorpora una pantalla de nada menos que 17,3 pulgadas, sin duda, un tamaño muy interesante si estamos dispuestos a aceptar lo que conlleva. Y es que, como es lógico, un panel de estas pulgadas acarrea que el equipo sea voluminoso, y también algo pesado. De hecho, este GX97 tiene unas medidas de 418,5 x 288,7 x 27,4 mm y su peso roza los 3 Kg. Por esta razón queda mejor enmarcado en el concepto de ordenador «portable» que en el de portátil tradicional.

THUNDEROBOT GX97
PANTALLA IPS 17,3 pulgadas 16:9 Full HD 1.920 x 1.080 puntos
TAMAÑO 418,5 x 288,7 x 27,4 mm
PESO 2,9 Kg
PROCESADOR Intel Core i7-7700HQ
GRÁFICOS NVIDIA GeForce GTX 1050 Ti (4 GB GDDR5)
RAM 8 GB DDR4 (2.400 MHz)
ALMACENAMIENTO SSD 256 GB NVMe M.2 + 1 TB HDD 7.200 rpm
SISTEMA OPERATIVO Windows 10 Home
CONECTIVIDAD INALÁMBRICA WiFi 802.11ac y Bluetooth 4.2
BATERÍA 62 Wh / 5.300 mAh
PUERTOS 1 x USB-C / 2 x USB A (3.1 Gen1) / 1 x USB A (2.0) / 2 x 1 auriculares S/PDIF / 1 x micrófono
PRECIO 1.199 euros

Eso sí, si lo que buscamos es un ordenador equipado con una pantalla generosa que podamos transportar fácilmente, pero que no nos llevaremos encima con frecuencia, este GX97 tiene sentido. La unidad que hemos podido probar llegó a nuestras instalaciones impecablemente embalada en una maleta rígida similar a las Pelican que se utilizan para transportar equipos delicados, así que hasta aquí no puedo objetar nada.

Nos ponemos manos a la obra

Nada más desembalarlo hice lo que haría cualquiera: encenderlo. Tras una espera de unos pocos segundos, y gracias a la unidad de disco SSD que incorpora, Windows 10 Home ya había cargado, así que pude empezar a revisar con calma la calidad de su pantalla 16:9 con resolución Full HD. Después de modificar los ajustes con Nokia Test y DisplayMate e iniciar varios juegos, me formé una idea bastante precisa de lo que nos ofrece el panel IPS de este equipo, que no es otra cosa que un ángulo de visualización muy amplio (cercano a los 170 grados) y una colorimetría convincente, aunque no sobresaliente.

En lo que concierne al nivel de negro, el panel IPS de este GX97 rinde muy bien, y en Dark Souls III, que, como sabéis, es un juego con escenarios bastante oscuros, su nivel de detalle en las zonas en sombra es bastante alto, aunque, de nuevo, tampoco es sobresaliente. Estas observaciones me permiten sacar la primera conclusión: la pantalla de este equipo tiene buena calidad, pero no enamora. Aun así, no se le pueden poner pegas que realmente tengan importancia, por lo que estoy convencido de que satisfará las necesidades de la mayor parte de los jugones.

La pantalla IPS de 17,3 pulgadas es una de las características más llamativas de esta propuesta de Thunderobot

Llegamos ahora a un apartado delicado: el sonido. La presencia del software Sound Blaster Cinema 3 de Creative me predispuso en cierta medida a toparme con un audio impactante. Y sí, lo es. Pero, definitivamente, los altavoces integrados en el equipo no están a la altura. No suenan del todo mal, pero cuando el nivel de presión sonora se incrementa hasta alcanzar un volumen importante, de 60 dB o más medidos con un sonómetro Velleman DVM805, la distorsión hace acto de presencia con rotundidad, lo que provoca fatiga auditiva.

Si el volumen no está muy alto, el sonido es resultón. Pero si nos gusta jugar o escuchar música con un nivel de presión sonora importante, es preferible decantarse por unos auriculares, o bien por unos altavoces externos de más calidad que los que incorpora el GX97.

Como podéis ver en la tabla, la configuración de este equipo es, ante todo, equilibrada. De su microprocesador Intel Core i7-7700HQ podemos esperar un rendimiento notable, y su GPU, una GeForce GTX 1050 Ti de NVIDIA acompañada por 4 Gbytes de memoria de tipo GDDR5, debería ser suficiente para permitirnos jugar a la resolución nativa del panel, que es 1.920 x 1.080 puntos, con una calidad de imagen alta y una cadencia de fotogramas estable y cercana a los 60 FPS.

Diseño y construcción: a la altura, pero con algunos «peros»

El chasis del GX97 es íntegramente de plástico. La marca china se ha decantado por un plástico de bastante calidad, pero no encontraremos en él ningún material «noble», como el aluminio que usan otros equipos, que, eso sí, suelen ser sensiblemente más caros que este Thunderobot. Un elemento importante al que merece la pena prestar atención son las bisagras que unen la pantalla a la base del equipo.

Las de este ordenador son razonablemente sólidas, aunque, dado el considerable tamaño de la pantalla, probablemente habría sido preferible decantarse por dos bisagras de mayor tamaño, o, incluso, por una sola de gran longitud que proporcione una fijación para la pantalla más consistente.

Por otra parte, el botón de encendido del equipo tiene un tamaño generoso, algo que siempre se agradece, y su rugosidad permite localizarlo y accionarlo rápidamente, incluso aunque no estemos mirándolo. Eso sí, el GX97 peca de lo mismo que buena parte de los portátiles para jugones que podemos encontrar actualmente en el mercado: los marcos de la pantalla son excesivos. De haber sido un poco más estilizados se podrían haber recortado algunos centímetros al chasis, lo que, en un equipo de este tamaño, es interesante. Y, además, su diseño meramente estético sería un poco más atractivo.
En el centro del marco superior de la pantalla reside la a estas alturas tan necesaria cámara. Tiene suficiente calidad, aunque ya se empieza a echar de menos ese accesorio que algunas marcas, como Lenovo, comienzan a integrar en sus portátiles: una tapa que nos permite ocultar la webcam cuando no la estamos utilizando, y cuya finalidad es proteger nuestra privacidad si nuestro equipo resultase agredido por un hacker malicioso.

Teclado y touchpad: muy correctos

En lo que concierne al teclado y al touchpad, no tengo nada que objetar. El teclado está iluminado por diodos RGB multicolor, cuya luz podemos manipular por software para jugar con ella y adaptarla a nuestros gustos. En este terreno, bien por Thunderobot. No obstante, más importante que esto es la calidad del teclado, y a mí me ha convencido. Y lo ha hecho porque las teclas tienen un tamaño generoso, y, además, apenas sufren de oscilación transversal al presionarlas, por lo que podemos utilizarlas durante horas sin que aparezca la siempre molesta fatiga en las muñecas que, cuando hace acto de presencia, merma nuestro rendimiento.

El touchpad, por su parte, tiene un tamaño generoso (11 x 6,5 cm) y está ligeramente desplazado hacia la izquierda. Los dos botones que incorpora en la base tienen un tacto agradable y el recorrido apropiado, así que nada que objetar aquí tampoco. Eso sí, para jugar con comodidad lo mejor es prescindir de este elemento y hacerse con un buen ratón. Afortunadamente, el mercado pone a nuestra disposición hoy en día un abanico muy amplio de ratones con prestaciones y precios muy diversos.

Un sistema de refrigeración solvente

Justo debajo de la batería, y detrás de una rejilla de ventilación, reside el disipador de cobre por conducto de calor que se responsabiliza de mantener los elementos del equipo que disipan más calor, como la CPU y la GPU, siempre trabajando dentro de su umbral óptimo de temperatura. Es interesante recordar que el cobre tiene un índice de termoconductividad superior al del aluminio, que es el otro material que suele utilizarse en la fabricación de disipadores, por lo que es satisfactorio comprobar que Thunderobot ha cuidado este apartado.

De hecho, un equipo para jugones como este debe contar con un sistema de refrigeración que nos garantice que ni la CPU ni la GPU se van a sobrecalentar. En este escenario de uso, afortunadamente, y a pesar de que lo torturé durante horas, el GX97 ha respondido muy bien. Nunca llegó a calentarse excesivamente al tacto, y, lo que es más importante, no dio muestras de inestabilidad por sobrecalentamiento en ningún momento.

En lo que concierne al ruido, este equipo es bastante silencioso cuando lo utilizamos en un escenario ofimático y de creación de contenidos, y, como es lógico, mucho más ruidoso con juegos. Aun así, no llega a molestar si estás escuchando el sonido con auriculares o a través de los altavoces del propio ordenador con un nivel de presión sonora importante. En condiciones favorables, como al ejecutar aplicaciones de ofimática, el ruido oscila alrededor de los 45 dB, pero con los juegos puede incrementarse hasta rebasar claramente algunos picos los 55 dB, algo que, por otra parte, es normal y habitual en la mayor parte de los equipos para jugones.

Autonomía: cuerpo de portátil, alma de sobremesa

La batería del GX97 tiene las características que cabe esperar en un portátil equipado con una pantalla de 17,3 pulgadas: 62 Wh y 5.300 mAh. En un escenario de uso combinado en el que utilizamos aplicaciones de ofimática, de creación de contenidos y juegos, su autonomía asciende a 3 horas y 8 minutos, un valor bastante certero porque simula un uso real del equipo. Eso sí, si solo nos dedicamos a jugar, la autonomía puede reducirse mucho en función del estrés al que nuestro juego someta al hardware del ordenador.

Un apunte importante: cuando estamos jugando es preferible, siempre que sea posible, mantenerlo enchufado a una toma eléctrica. De esta forma nos aseguraremos de obtener el mejor rendimiento tanto de nuestra CPU como de nuestra GPU, aunque este comportamiento puede ser modificado si accedemos a los parámetros de configuración del equipo.

Conectividad: nada que reprochar

Llegamos al apartado de la conectividad. En lo que concierne a la inalámbrica, el GX97 incorpora una controladora compatible con el estándar WiFi 802.11ac, y también Bluetooth 4.2, así que todo bien en este terreno. Por otro lado, en el lateral izquierdo tenemos la pertinente toma de red RJ-45, la salida HDMI, un puerto USB de tipo C, otros dos USB de tipo A 3.1, un USB de tipo A 3.0 y la ranura para tarjetas de memoria sólida de diversos formatos.

El lateral derecho del equipo está mucho menos cargado de conectores. En él tenemos tan solo la salida para auriculares, la entrada de micrófono y dos puertos USB adicionales, uno de ellos de tipo A 3.0.

fuente: xataka

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