Unas tabletas de 3.200 años revelan la ubicación de una ciudad perdida de Mesopotamia

Tras traducir unas tabletas de arcilla de 3.200 años de antigüedad, escondidas en una colección de jarras de cerámica en lo que hoy es Irak, un grupo de arqueólogos descubrieron que estaban asentados en la antigua ciudad perdida de Mardaman.

Los expertos, de la Universidad de Tübingen, en Alemania, encontraron por primera vez estas tabletas en verano de 2017, en la actual Bassetki, en Kurdistán. Muchas de las tabletas estaban en un pésimo estado de conservación, por lo que su primer atarea fue volver a ensamblarlas a su estado original.

“Es posible que hayan estado escondidas poco después de que el edificio circundante fuera destruido. Quizás la información contenida en ella debía protegerse y conservarse para la posteridad”, explica en un comunicado el investigador principal, Peter Pfälzner.

El siguiente obstáculo fue traducir las tabletas, con escritura cuneiforme. Este método fue uno de los primeros sistemas de lenguaje escrito. También se dató las tablillas, y se cree que son aproximadamente del año 1250 a.C., cuando la ciudad era parte del Imperio Asirio Medio.

Para sorpresa de los investigadores, el descifrado de las tabletas reveló que la ciudad actual de Bassetki, donde se descubrieron las tabletas, en la antigüedad era Mardaman. Muchas fuentes han explicado la importancia de esta ciudad norteña de Mesopotamia entre el 2.200 y el 1.200 a.C., sin embargo, nadie había sido capaz de localizarla hasta ahora.

Las antiguas fuentes babilónicas explican que Mardama, como también se la conoce, fue la pieza central de un gran reino que finalmente fue conquistado en 1.786 a.C. e integrado en el imperio de Mesopotamia, bajo el mandato de Shamshi-Adad I. Justo años más tarde, la ciudad disfrutó de un breve pero próspero periodo en forma de reino independiente, pero posteriormente fue destruido por los Tutukkaens de los Montes Zagros, en el norte.

“Mardaman llegó a ser una ciudad influyente y un reino regional, clave en su posición en las rutas comerciales entre Mesopotamia, Anatolia y Siria“, añade el experto. “A veces era un adversario de los grandes poderes de Mesopotamia. Por lo tanto, futuras excavaciones de la Universidad de Tübingen, en Bassetki, seguramente producirán muchos más descubrimientos emocionantes”.

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